La nueva vida en la cárcel de la viuda de Patraix: celda compartida y ropa deportiva

Maje engrilletada por la espalda el día de su detención. / DGP
Maje engrilletada por la espalda el día de su detención. / DGP

La joven acusada de planificar el asesinato de su marido deja el programa de prevención de suicidios tras su traslado al módulo de prisión preventiva

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

La joven encarcelada por planificar presuntamente el asesinato de su marido, Maje M. C., de 27 años, comparte ya celda, patio, comedor, aseo y aula de actividades con cerca de un centenar de reclusas en el módulo número 18 del centro penitenciario de Picassent. Tras finalizar su internamiento en la enfermería de la prisión y terminar también su inclusión en el programa de prevención de suicidios (PPS), la vida carcelaria de la viuda es ya más dura conforme a su privación de libertad, con menos comodidades y más problemas de adaptación, en un módulo de prisión preventiva con ladronas, traficantes y estafadoras, entre otras delincuentes.

Según informaron ayer fuentes de Instituciones Penitenciarias, las funcionarias realizarán un seguimiento de la custodia de María Jesús M. C. por ser la primera vez que ingresa en prisión, como cualquier otra interna en sus circunstancias, aunque a la joven no parece haberle costado mucho adaptarse a su nueva vida entre rejas. Maje ha mostrado un buen comportamiento desde que llegó al centro penitenciario la noche del pasado 12 de enero.

Durante este tiempo, la viuda ha acatado las órdenes y normas de régimen interior que recibe de los funcionarios y ordenanzas, sin causar ningún problema, y ha mantenido una actitud de respeto al personal penitenciario tanto en la enfermería como en el módulo 18. Los funcionarios han observado una adecuada higiene y aseo personal de la reclusa, así como una corrección en su vestuario. Maje suele llevar ropa deportiva la mayor parte del tiempo. Respecto al reciente traslado de la presa a un módulo con otras internas más conflictivas, las fuentes penitencias consultadas por LAS PROVINCIAS señalaron que la viuda se mostró «cohibida» desde el primer día que la cambiaron de celda.

La vida carcelaria de Maje es ya más dura y se muestra cohibida al coincidir con reclusas más conflictivas

Tras recurrir la primera abogada de Maje el auto de prisión, la Audiencia Provincial de Valencia denegó la libertad provisional a la joven al considerar que no existen dudas respecto a su presunta participación en el asesinato de su marido, el ingeniero noveldense Antonio Navarro, cometido por uno de sus amantes, Salva R. L., de 47 años, que también se encuentra en la misma prisión. La viuda reconoció en su declaración ante la policía parte de los hechos criminales, «con todo lujo de detalles para atribuir una responsabilidad criminal de carácter indiciario y provisional», según la resolución del tribunal que resolvió el recurso.

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Además del supuesto móvil económico por la herencia, las indemnizaciones de los seguros y la pensión de viudedad, la investigación del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional ha desvelado también el presunto interés de Maje de librarse de su marido, hasta el punto de que simultaneó cuatro relaciones con el mismo número de hombres, sin que lo supiera ninguno de ellos, hasta dos meses después del crimen. Para ello tenía que cuadrar sus pretextos con los turnos de trabajo que tenía en un hospital privado y una residencia geriátrica.

Según se desprende de las investigaciones policiales y de las declaraciones de los últimos testigos, la joven hizo creer a sus amantes que su esposo le infligía malos tratos psicológicos, y a dos de ellos los tanteó para saber si estaban dispuestos a matar por amor y odio. Las noches antes del asesinato y de su detención, Maje durmió con uno de sus queridos.

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