La madre de la niña asesinada esperaba cobrar el subsidio para dejar a su pareja

Reconstrucción. Mihail sale de su casa tras participar en la reconstrucción de lo ocurrido el domingo. / jesús signes
Reconstrucción. Mihail sale de su casa tras participar en la reconstrucción de lo ocurrido el domingo. / jesús signes

El presunto autor del crimen es definido por quienes le conocen como un hombre «que bebía» y «muy celoso»

ALICIA TALAVERA/MANUEL GARCÍA ALZIRA.

«¿Por qué no te vas de casa? Porque no tengo dinero». Manuela, hermana de Victorita y tía de la pequeña asesinada el pasado domingo en Alzira, recuerda con amargura una de las conversaciones que mantuvo no hace mucho con su hermana. La falta de posibilidades económicas lastró las opciones de la joven de 24 años para abandonar su hogar, trágico desde el domingo, y tratar de emprender una nueva vida lejos de Mihail D., de quien quería separarse. «El tema de la crisis hace que esté todo muy fastidiado», manifestó entre sollozos al mediodía de ayer al recordar que estas carencias habían impedido que su hermana pudiera cumplir su deseo de una vida tranquila junto a su hija.

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La tía de la pequeña asesinada rememoró cómo su hermana se había estado informando para emprender el paso de alejar su camino y el de su hija del de Mihail: «Preguntó si le podrían asignar un abogado de oficio, pero le dijeron que como tenía un contrato de trabajo no se lo podían conceder. Así que estaba esperando a poder acabar la campaña en el almacén agrícola en que trabajaba». Confiaba en que el cobro del subsidio le ayudaría para lograr su objetivo.

Junto a Manuela, y como apoyo casi indispensable sin separarse de ella en ningún momento, se encuentra Joana desde la tragedia del domingo. Compañera de trabajo de Victorita, la desconsolada madre, y amiga de ésta, reconoce también que la convivencia no existía entre ambos y que sólo les unía la imposibilidad económica de buscar otro hogar.

Familiares y vecinos recibieron con insultos al presunto asesino en la reconstrucción del crimen Alzira acogió una concentración de repulsa en la que se pidió unidad contra la violencia

En este sentido, y con respecto a los gastos derivados del sepelio de la niña, el Ayuntamiento de Alzira tiene previsto ayudar a la familia en lo que sea posible. Las dos mujeres mantuvieron un encuentro en la jornada de ayer con responsables del departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento para dar a conocer los detalles de la situación familiar, y para recibir los primeros consejos y pasos que se deben seguir a partir de ahora.

La hermana y la amiga de Victorita acudieron al mediodía de ayer al acto de repulsa que se celebró a las puertas del Ayuntamiento de Alzira que incluyó la condena rotunda del Consistorio y tres minutos de silencio. Unos minutos antes de que comenzara la concentración de repulsa, y a apenas unos 200 metros de distancia, Mihail salía desde la comisaría de la Policía Nacional de Alzira con destino a su domicilio en la calle Pare Castells para participar en una reconstrucción de los hechos.

Al llegar acompañado de los agentes, el joven recibió insultos por parte de familiares y vecinos. Él, impertérrito, les sostuvo la mirada. Junto a la comitiva policial y judicial recorrió las diferentes estancias de la vivienda y rememoró los fatídicos instantes que acabaron con la muerte de su hija minutos antes de las cinco de la tarde del pasado domingo.

Y es que el atroz crimen tuvo lugar cuando, tras una discusión entre la pareja, Victorita decidió ir a denunciar a su marido. Avisó a una amiga y salieron camino de la comisaría. Esta joven madre decidió dejar a la niña en casa porque estaba durmiendo la siesta. Pero poco después recibió una terrible llamada en la que su marido le confesaba que había acabado con la vida de la pequeña.

La mujer llamó a su cuñado, que vive cerca de su domicilio, para que acudiera rápidamente a la casa. «Mi marido me avisó y me dijo que fuera a casa de mi hermana porque la niña estaba sola. Cuando llegué vi a la policía y le dije que me dejaran entrar rápido, que estaba solita, pero no quisieron decirme nada», explicó la tía de la pequeña. Su padre supuestamente la había degollado con un cuchillo y, posteriormente, se había lanzado por el balcón. Ya en el suelo, fue retenido por los clientes de un bar hasta que se lo llevó la Policía Nacional.

Los agentes de la Policía Científica y el personal del juzgado de guardia inspeccionaron tanto el interior de la vivienda como la terraza del segundo piso desde la que Mihail se precipitó sobre la luna delantera de un coche estacionado frente a su casa. El presunto autor del crimen no salió, sin embargo, al balcón para explicar los motivos y la circunstancia de la caída una vez consumada la acción que le costó la vida a su hija de dos años.

Al salir de la casa para ser trasladado de nuevo a la comisaría de la Policía Nacional de Alzira, de nuevo fue increpado por parte de una mayor cantidad de vecinos presentes en la calle quienes le siguieron insultando y llamando «asesino». Algunos no pudieron contener las lágrimas de impotencia al ver la cara del hombre que ha acabado con la vida de la pequeña.

«Decía que iba a cambiar»

Tanto los familiares de Mihail como algunos de sus conocidos destacaban que es un hombre «muy celoso», que «bebía» y que en ocasiones se mostraba agresivo con su mujer. Pese a ello, y cuando se le advertía de que su mujer podía separarse de él, su hermana recuerda cómo, entre sollozos, «decía que iba a cambiar, que las quería mucho a las dos e incluso alguna vez decía que se iba a suicidar, pero yo no lo creía».

También trabajador agrícola, aunque como 'collidor', Mihail previsiblemente pasará hoy a disposición judicial después de que en la jornada de ayer los agentes trabajaran para preparar toda la documentación y las pruebas sobre un caso que aún ayer estremecía a la ciudad de Alzira y que la convirtió, a su pesar, en noticia nacional.

La mala relación entre la pareja, sin embargo, no se había traducido en denuncias previas según confirmaron desde la Delegación del Gobierno. «La Administración no tenía ninguna información que hiciese intuir lo sucedido, aunque la investigación está abierta», declaró el delegado Juan Carlos Moragues, quien reconoció que una de las líneas en las que se trabaja es que el hombre pudiera haber actuado por venganza contra su mujer aunque añadió que todo «está abierto». De hecho, el presunto asesino no tiene antecedentes penales.

Los vecinos de este edificio de la calle Pare Castells de Alzira siguen consternados ante lo sucedido. Aunque la pareja no se relacionaba mucho con ellos, apuntaban que ella «es una chica muy agradable y él era más serio». Sobre los problemas que tenían, los vecinos consultados aseguraban que no habían oído nunca discusiones entre la pareja, aunque sus allegados aseguraban que desde septiembre hacían vidas separadas pese a estar compartiendo piso debido a la situación económica.

En este sentido, sus familiares recordaron ayer un episodio anterior, cuando todavía no había nacido la niña, en el que la mujer se fue a casa de su hermana tras una fuerte discusión. «Yo le dije que se quedara aquí y se divorciase», subrayó su hermana. Él fue a buscarla y le prometió que cambiaría. Sin embargo, la situación continuó igual, con discusiones y problemas que provocaron que Victorita decidiera poner fin a su matrimonio.

Basta ya

Desde el Ayuntamiento de Alzira y desde la propia Generalitat Valenciana se pusieron a disposición de la familia del menor. El alcalde de la ciudad, Diego Gómez, calificó la violencia machista como «uno de los problemas más graves de nuestra sociedad» y exigió que haya «denuncias efectivas y reales contra la indefensión de las mujeres y de sus hijos e hijas». El alcalde alcireño, que estuvo acompañado por responsables autonómicos de la mujer y la infancia, pidió unidad para que «nunca más» se den hechos como el domingo: «Basta ya», dijo Gómez.

A la concentración acudieron el secretario autonómico de Inclusión y la Agencia Valenciana de Igualdad, Alberto Ibáñez, la directora general de la Infancia, Rosa Molero, la directora del Instituto Valenciano de las Mujeres, Maria Such y el diputado de Izquierda Unida en el Congreso, Ricardo Sixto.

El alcalde de Alzira, Diego Gómez, insistió en que los Servicios Sociales municipales no tenían constancia de ninguna denuncia por maltrato. «Desde el momento que se conoció la noticia se intentó contactar sin éxito con la familia y ha sido después de la concentración, a la que han acudido representantes de la familia, cuando se ha podido mantener una reunión con la tía de la pequeña», señalaron fuentes municipales.

«El progreso de nuestras ciudades nunca será completo si se continúan produciendo fenómenos de violencia familiar que socavan el desarrollo y el avance social», dijo el alcalde en su discurso ante varios cientos de vecinos.

Algunos de ellos aún recordaban otro trágico crimen, también con niños víctimas de la violencia machista, acaecido en Alzira. El 30 de abril de 2004, una mujer y dos de sus hijos fallecían víctimas de un incendio intencionado en su vivienda en la calle Juan XXIII por el que que fue condenado a 64 años de cárcel un hombre, exmarido de la víctima y padre de los menores.

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