La madre de Gabriel regala la bufanda azul del pequeño al ministro del Interior

Zoido sale de la catedral de Almería con la bufanda de Gabriel en la mano. / Carlos Barba / efe

Zoido se echó a llorar cuando Patricia Ramírez le entregó la simbólica prenda de su hijo

A. A.MADRID.

No se la había quitado en ningún momento. Patricia Ramírez llevó puesta la bufanda azul de Gabriel 12 días, desde que desapareció el niño de ocho años el pasado 27 de febrero hasta este domingo. Le servía para tenerle cerca y le recordaba la felicidad del pequeño cuando se la puso al cuello el fin de semana anterior a su desaparición en una excursión que realizaron a la nieve. La bufanda fue tejida por su abuela para él.

Pese al enorme valor sentimental de esta prenda, la madre de Gabriel quiso mostrar su agradecimiento más allá de las palabras y se la entregó ayer a Juan Ignacio Zoido, quien no pudo evitar echarse a llorar ante el obsequio. Al dolor generalizado por la muerte del pequeño se suma la circunstancia de que el ministro conoce ese dolor por haber perdido un hijo adolescente, aunque en su caso se debió a un accidente de tráfico.

Zoido, que siguió de cerca la investigación desde sus inicios y se ha mostrado muy próximo con la familia, tampoco pudo ocultar su emoción durante el funeral que se celebró en la catedral de Almería, al que acudió junto a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. El ministro llevó en todo momento en su mano la bufanda azul de Gabriel que Patricia le había entregado en la Diputación de Almería antes de la misa. Desde Interior apuntaron que para el ministro supone «todo un honor» haber recibido este regalo de la madre del pequeño.

Para la UCO

Fuentes del Ministerio del Interior apuntaron que la intención de Zoido es entregar la bufanda a la Unidad Central Operativa (UCO), a la que los progenitores de Gabriel también han agradecido en numerosas ocasiones el trabajo que realizaron para localizar al pequeño, primero, y capturar a su asesina confesa cuando se confirmó el peor de los escenarios.

La UCO tiene en su sede central de Madrid un espacio reservado para los recuerdos de las operaciones más significativas en las que ha participado. Se trata de una especie de pequeño museo que en ocasiones recuerda a los agentes los éxitos que ha cosechado esta unidad de la Guardia Civil y en otras las tragedias a las que han debido enfrentarse sin éxito. La última de estas ha sido el asesinato de Gabriel, que llevó a algunos agentes a romper a llorar cuando descubrieron el cadáver del pequeño en el maletero del coche de Ana Julia.

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