«La lanzamos lo más lejos posible»

«La lanzamos lo más lejos posible»

Los presuntos homicidas de la valenciana en Perú la hundieron con una botella de ron | Los sospechosos que se deshicieron del cadáver colocaron la bebida en su bolso para «simular un estado de ebriedad» si el cuerpo era descubierto

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Ante los medios de comunicación peruanos han asegurado estar «muy arrepentidos» y haber actuado «por terror a perder el trabajo». Sin embargo la investigación judicial sobre la muerte de Nathaly Salazar en Perú sigue mostrando la crueldad con la que obraron los responsables de la desaparición de la mochilera valenciana tras un supuesto accidente de tirolina.

Hainor Huillca, de 19 años, y Luzgardo Pillco, de 21, son los sospechosos, ya en prisión preventiva desde el lunes. «Ambos bajamos del carro y nos dirigimos hacia la parte posterior» del coche. Siempre según su relato, la llevaban en el maletero. «La cogimos de las piernas y los brazos y la balanceamos para lanzarla lo más lejos posible». Esta es, según el informativo peruano Cuarto Poder, la confesión policial del momento en el que arrojaron a la víctima a las aguas del río Vilcanota.

Los sospechosos aseguran haber colocado escombros en el bolso de la víctima para lograr peso al hundirla

El fiscal del caso reveló un detalle relevante. Los dos procesados compraron una botella de ron para colocarla en el bolso que llevaba Nathaly y añadieron escombros. Su objetivo era generar peso y «simular un estado de ebriedad» en el caso de que el cuerpo sin vida fuera descubierto. Pretendían de este modo desviar la atención y vincular su muerte con un accidente por una borrachera.

Sin embargo, las pesquisas policiales los situaron como sospechosos. La grabación de unos testigos en la zona de la tirolina donde se produjo la supuesta muerte mostraba el coche que Hainor usó para llevar a Nathaly hasta el lugar. Fue al indagar sobre este vehículo cuando los agentes comprobaron la implicación del joven de 19 años y su colega para atraer a Nathaly hasta la actividad deportiva.

EFE / MANUEL BRUQUE

«Mis padres no volverán sin ella», asegura su hermana

Una riñonera vacía y un teléfono móvil roto. Son los únicos objetos de Nathaly Salazar que, de momento, se han recuperado en poder de los sospechosos. Ni rastro de su palo de ‘selfie’, de los 500 euros que llevaba, de sus gafas, o de su cámara de fotos. Tampoco del cuerpo de la víctima, que ayer seguían buscando expertos en montaña, policías, perros adiestrados y hasta un helicóptero. Peinan las revueltas y caudalosas aguas del Vilcanota en época de lluvias. «Mis padres no volverán sin ella», aseguró Tamara Salazar, hermana de la víctima. «Saben que si regresan, el caso caerá en el olvido y necesitamos encontrarla para poder acabar como sea con esta pesadilla».

«No están en los registros de turismo», manifestó a Cuarto Poder Luis Zamalloa. Al parecer, ninguno de los dos tenía capacidad en primeros auxilios ni en reanimación. Además, la instalación de tirolina que supuestamente visitó la joven ese fatídico 2 de enero en la zona de Maras era «muy precaria», como denunció el propio Zamalloa en televisión.

Según la versión de Hainor, la joven valenciana solicitó sus servicios con la intención de realizar un tour de tres horas de duración por la zona de Moray Salineras. El precio que se pactó fue de 50 soles, algo más de 12 euros.

Expertos en tirolina hallaron incongruencias en la versión de los detenidos durante la reconstrucción

El sospechoso añade en su relato que fue en Maras cuando Nathaly se interesó por un anuncio que ofrecía la actividad de la tirolina. Al olor de negocio, Hainor, mantiene, le ofreció contactar con «un amigo» para la práctica en la que la valenciana estaba interesada. Resultó ser Luzgardo, un compañero de promoción dedicado a ofrecer el servicio de manera «completamente informal», según los medios peruanos.

Hainor dice que el accidente se produjo cuando granizaba. Mantiene que la joven se estrelló contra la torre de recepción del último tramo de la tirolina «porque no frenó». Y que él chocó también con ella hasta quedar inconsciente porque el cable resbalaba por la humedad. Sin embargo, expertos que han participado en las reconstrucciones hallan incongruencias.

En rueda de prensa, el fiscal de Urubamba apunta la versión del accidente como la más probable. A Hainor y Luzgardo se les acusa de homicidio culposo, encubrimiento real, omisión de denuncia y hurto agravado. Sin embargo, algunos medios peruanos aseguran que hay policías convencidos de que Nathaly pudo ser víctima de una agresión sexual y que la lesión que presentaba Hainor no fue por la colisión sino causada por la joven al defenderse. La clave está en un cuerpo que sigue sin aparecer.

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