El cadáver hallado en la V-30 es de un argelino sin familia en Valencia

Agentes de polícía, trabajando en el lugar del hallazgo del cadáver, en la V-30./J. J. Monzó
Agentes de polícía, trabajando en el lugar del hallazgo del cadáver, en la V-30. / J. J. Monzó

La Policía Nacional logra identificar al fallecido y aguarda a la autopsia para descartar una muerte violenta

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Un argelino de 63 años sin arraigo en Valencia. Según las primeras indagaciones de la Policía Nacional y a falta de algunas comprobaciones, esta es la identidad del cadáver que el martes fue localizado flotando en el interior de un acequia junto a la V-30. Los agentes aguardan al resultado de la autopsia para descartar una muerte violenta o de naturaleza criminal.

El fallecido portaba una bandolera y en ella había un permiso de residencia y un pasaporte de nacionalidad argelina que corresponde a un hombre de 63 años. Según las indagaciones policiales, no constaba ninguna denuncia de desaparición y, de las gestiones practicadas hasta el momento, no se desprende que tuviera familia en Valencia.

El hombre había sido visto en algunas ocasiones caminando desde el centro de la ciudad hasta Catarroja, pero se ignora de qué manera acabó en la acequia. El descubrimiento del cuerpo se produjo poco antes de las tres de la tarde, bajo el puente que enlaza la ciudad de Valencia con el barrio de La Torre.

Fueron unos operarios de mantenimiento de carreteras los que se toparon con el cuerpo sin vida durante unas tareas de limpieza. El cadáver estaba en el fondo del canal pluvial, parcialmente cubierto por el agua y el barro. Estaba tumbado y yacía boca abajo. Una llamada al 112 desembocó en un despliegue de la Policía Nacional, los bomberos y el juzgado de guardia. Durante la primera inspección en el lugar, investigadores y forenses comprobaron que el cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición, lo que indica que su muerte se produjo hace ya varios días. En apariencia, no presentaba lesiones externas propias de un crimen, sin embargo, este extremo no se conocerá hasta que no concluya el informe del Instituto de Medicina Legal (IML).

Condena por asesinato

Lo que sí fue un claro homicidio es la muerte de un inmigrante rumano asesinado a golpes y cuchilladas en El Puig en julio de 2016. La Audiencia de Valencia ha condenado a 13 años de cárcel al autor, un joven de 24 años de la misma nacionalidad, como informaron ayer fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat. La sentencia llega tras el veredicto de culpabilidad del jurado que juzgó al sospechoso y también impone al asesino una indemnización de 26.000 euros para el hijo de la víctima, según consta en el fallo judicial.

El homicida y un compatriota amigo suyo se encontraron con la víctima en un local de la Pobla de Farnals. Como había una larga enemistad familiar entre el agresor y la víctima, optó por sorprenderlo horas después en la caseta de campo en la que pernoctaba. Allí le propinó una «brutal paliza» con navajazos, otro elemento punzante y una barra metálica. Su colega no participó en la agresión ni trató de detenerlo. Simplemente optó por alejarse del lugar.

El cruce de la V-30 y la CV-400, junto a La Torre, el lugar donde ha aparecido el cadáver.
El cruce de la V-30 y la CV-400, junto a La Torre, el lugar donde ha aparecido el cadáver. / OpenStreetMap

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