Un hombre dispara y hiere de gravedad a su exmujer y exsuegra en Tavernes

El personal sanitario y la policía trasladan en la camilla y hacia la ambulancia a una de las mujeres que resultaron heridas por el agresor en la playa de Tavernes. / C. Gimeno

Las dos mujeres continúan hospitalizadas, aunque evolucionan favorablemente

ROCÍO ESCRIHUELA TAVERNES.

Las dos mujeres heridas en el tiroteo de ayer por la tarde en la playa de Tavernes de la Valldigna continúan ingresadas en los centros hospitalarios de Gandia y La Fe de Valencia y evolucionan favorablemente. Según fuentes municipales, R.M. y A.P. están fuera de peligro y anoche fueron intervenidas de las heridas.

J.M.C., vecino de la localidad y de 35 años, irrumpió en la vivienda de su familia política y disparó con una escopeta de caza a su exsuegra y su expareja. La primera recibió un tiro en el abdomen, mientras que a la segunda, el disparo le impactó en las nalgas. Tras este incidente, el agresor se disparó en el pecho y falleció en el acto. J.M.C tenía una orden de alejamiento en vigor.

El relato de los hechos

La tranquilidad habitual que se vive en la playa de Tavernes de la Valldigna se vio truncada ayer por la tarde por un trágico suceso que acabó con un hombre muerto y dos mujeres heridas. Eran las 15.45 horas cuando tres disparos de escopeta retumbaron en la arteria principal de la costa vallera. Un hombre de 35 años irrumpió en casa de su exmujer e intentó asesinarla a ella y a su madre y posteriormente se pegó un tiro mortal en el pecho. Ambas mujeres resultaron heridas de gravedad.

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Según testigos presenciales, J.M. C., vecino de este municipio, llegó a la playa a toda velocidad a bordo de una motocicleta roja de gran cilindrada y con la escopeta guardada en una funda colgada en el brazo. De repente, se detuvo ante la vivienda de su familia política ubicada en el edificio Vall Mar, en la Avinguda de La Marina. Visiblemente alterado, el joven, que a su llegada apunto estuvo de atropellar a una persona, entró a la vivienda y tras un enfrentamiento con su exsuegra, R. M., le disparó con una escopeta en la zona del abductor.

Al oír los disparos, su exmujer A.P., que estaba con su madre en la planta baja, huyó rápidamente hacia el piso de arriba para tratar de proteger al hijo que ambos tiene en común, y que tiene apenas dos años. Pero no pudo escapar del disparo de escopeta de su exmarido que le impactó en las nalgas.

Según testimonios de los presentes, antes de la llegada de los efectivos policiales, el abuelo del pequeño, que estaba en la casa, optó por refugiarse en la terraza de la vivienda mientras sostenía al niño entre sus brazos. Se vivieron momentos de tensión porque el hombre desconocía lo que había ocurrido en el piso inferior.

Alertados por los disparos, los vecinos de las viviendas colindantes y de otras más alejadas salieron de sus casas y acudieron al lugar de los hechos a comprobar qué era lo que había sucedido. La primera reacción de algunos fue dirigirse al agresor, increparle y gritarle con lo que alarmaron a todos los residentes en este bloque. Fue justo en ese momento, cuando el autor de los disparos cargó de nuevo la escopeta, que le había cogido a su padre, y se disparó en el pecho. Un tiro que resultó mortal. La principal arteria de la playa de Tavernes fue literalmente tomada por los servicios sanitarios del SAMU, los agentes de la Policía Local y la Guardia Civil que acordonaron la zona durante toda la tarde. Numerosos vecinos contemplaban la escena atónitos ante lo que fue un caso de violencia de género en esta tranquila localidad de la costa valenciana.

Los servicios sanitarios trasladaron de inmediato a las heridas a distintos centros hospitalarios. R.M. se encuentra ingresada en el Hospital Francesc de Borja de Gandia, mientras que A.P. permanece en La Fe de Valencia. Según fuentes de la Conselleria de Sanidad, ambas están ingresadas con pronóstico reservado. A última hora de layer, las heridas estaba siendo intervenidas.

Problemas en la relación

La exmujer, de 29 años, y la víctima tenían un hijo en común de aproximadamente dos años. Ambos contrajeron matrimonio civil cuando ella estaba embarazada. Algunas fuentes apuntan que la relación sentimental no pasaba por un buen momento y ella había decidido irse a vivir con sus padres.

Según fuentes de la Delegación de Gobierno, se trata de un caso de violencia de género, ya que el agresor tenía una orden de alejamiento en vigor pues ella le había denunciado. Se desconoce si la pareja había formalizado su divorcio. A última hora de la tarde, la juez procedió al levantamiento del cadáver del agresor.

Los vecinos recordaron ayer el mes de agosto de 1993, donde en la misma avenida, un hombre irrumpió en una tienda y disparó contra su novia embarazada y el padre de esta, que fallecieron. Él intentó suicidarse, pero no murió.

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