La Guardia Civil encuentra restos de sangre en la casa del homicida de Llíria

Dos guardias civiles trasladan al homicida ante el juez de Llíria. / damián torres
Dos guardias civiles trasladan al homicida ante el juez de Llíria. / damián torres

El autor del crimen, que ya ha ingresado en prisión, y su pareja trataron de engañar a los investigadores con una coartada falsa

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA.

El presunto autor del homicidio de un exjugador de balonmano en Llíria trató de engañar a la Guardia Civil con una coartada falsa, pero su extraño comportamiento y los restos de sangre hallados en la entrada de su casa le delataron. El hombre acusado de cometer el crimen, Araldo F., de 57 años y nacionalidad italiana, ingresó ayer en prisión por orden del Juzgado de Instrucción número 1 de Llíria.

El sospechoso encarcelado es un vecino del mismo edificio donde residía la víctima, con la que mantenía una fuerte enemistad, y fue detenido por la Guardia Civil tras una rápida investigación. El crimen tuvo lugar sobre las 20.50 horas del viernes en el rellano de la tercera planta de la finca, concretamente en el número 4 de la calle Joan Martorrell de Llíria, y otro vecino del edificio dio la voz de alarma al encontrar el cuerpo sin vida de Juan Bautista P. El cadáver estaba ensangrentado y presentaba 14 puñaladas en el tórax y varios golpes en la cabeza que habían hundido el cráneo.

La Guardia Civil de Llíria detuvo al presunto homicida esa misma noche tras una rápida investigación. Los primeros agentes que llegaron a la escena del crimen llamaron a las puertas de los pisos de la finca para preguntar a los vecinos si habían escuchado gritos o habían visto al autor del apuñalamiento.

Araldo les dijo que llevaba meses sin ver a la víctima y no se mostró sorprendido ni horrorizado cuando vio el cadáver en el rellano. También afirmó que había pasado la tarde en la playa de la Malvarrosa con su pareja, que confirmó con gran nerviosismo la coartada, y aseguró que no había escuchado ningún grito. Los guardias civiles comenzaron a sospechar de este individuo cuando vieron pequeños restos de sangre en la entrada de su vivienda, junto a la puerta, y comprobaron también que no había cogido el coche para ir a la playa.

Tras estas evidencias, los investigadores trasladaron a Araldo y a su mujer al cuartel de Llíria, donde fueron interrogados por separado, y el hombre confesó el crimen y exculpó a su pareja. Los agentes del laboratorio de criminalística de la Guardia Civil de Valencia registraron esa misma noche la casa del detenido e intervinieron un cuchillo y un martillo, que el homicida había limpiado con agua después de apuñalar y golpear a Juan Bautista P. Ambos vecinos mantenían una fuerte enemistad desde hace tiempo y residían en el mismo edificio. La víctima era una persona muy conocida y arraigada en Llíria, donde residen varios de sus familiares.

Fotos

Vídeos