Secuestro virtual de un estudiante valenciano de Erasmus en México

Un negociador de la policía habla por teléfono./Irene Marsilla
Un negociador de la policía habla por teléfono. / Irene Marsilla

Los delincuentes exigían el pago de un rescate de 30.000 euros, pero un grupo de policías españoles y del país azteca localizaron al joven y descubrieron que no había sido raptado

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

Una rápida investigación de la Policía Nacional impidió el pago de un rescate de 30.000 euros que unos falsos secuestradores mexicanos exigían a la familia de un estudiante valenciano del programa Erasmus. Los delincuentes no llegaron a raptar al joven, pero lo sometieron a una gran presión psicológica, obligándole incluso a apagar el móvil español y haciéndole creer que estaba vigilado en todo momento, de manera que lo convencieron de que se encontraba realmente bajo su control.

La investigación comenzó cuando la hermana del estudiante denunció en Valencia el supuesto secuestro perpetrado en México. La joven explicó que había recibido una llamada telefónica desde el país azteca en la que su hermano le dijo que había sido raptado. A cambio de su liberación, los captores exigían el pago de 30.000 euros. Una vez que la policía tuvo conocimiento del supuesto rapto, los investigadores del Equipo Nacional de Negociadores de la Policía Nacional se hicieron cargo del caso.

Durante los dos días siguientes, la hermana del estudiante recibió numerosas llamadas del mismo individuo mexicano, que exigía el pago de rescate, sin que la familia del joven pudiera contactar con él. Los policías españoles expertos en este tipo de delitos llegaron a la conclusión de que podría tratarse de un «secuestro virtual a la mexicana», según informaron ayer fuentes del Ministerio del Interior, después de grabar y analizar las conversaciones telefónicas.

En esta modalidad delictiva, además de extorsionar a la familia, previamente hacen creer a la propia víctima que se encuentra secuestrada tras ejercer sobre ella una gran presión psicológica, Los delincuentes también evitan que la persona vigilada pueda ponerse en contacto con su familia y para ello le roban el móvil o le obligan a apagarlo durante un tiempo.

Tras descartar el secuestro, la policía española centró entonces sus pesquisas en la localización del estudiante valenciano y pidió colaboración a las autoridades de México. De esta forma, los investigadores averiguaron que el número de teléfono que utilizaron los delincuentes ya había sido usado la semana anterior en otro secuestro virtual.

Los agentes españoles se pusieron en contacto con la Unidad Especializada en el Combate al Secuestro de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Querétaro (México), y pronto localizaron al joven valenciano en un hostal de la ciudad de Querétano. Según informaron las mismas fuentes, el estudiante «fue liberado de la gran presión psicológica a la que había sido sometido», y la policía descubrió que en realidad nunca había sido secuestrado. De hecho, los agentes comprobaron que el lugar donde los extorsionadores realizaban las llamadas se encuentra a 700 kilómetros de distancia del hostal donde estaba la víctima.

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