«Disparaba a dar y nos lanzamos al suelo para no morir tiroteados»

REDACCIÓN VALENCIA.

Ruth Alberola y Carlos Silla se consideran supervivientes. Son los dueños del bar de Bétera contra los que disparó un individuo sin identificar que enfureció después de ser expulsado del establecimiento junto a su pareja por una conducta inadecuada en el local.

El sospechoso y su acompañante aparecieron sobre las 22.30 horas. «Llegaron ya muy borrachos y, posiblemente, algo más...», describe Ruth. En ese momento había aproximadamente una docena de clientes en el bar. «Pidieron una cerveza y un chupito de hierbas». En el cuarto de hora que permanecieron en el lugar «se levantaban, chillaban, hacían el cuadro todo el rato hasta que ella empezó a estirar la manilla» de una furgoneta decorativa que conforma la barra.

Como es lógico, le llamaron la atención: «Eso no es para jugar». Los problemas para Ruth y Carlos se multiplicaron cuando el sospechoso «empujó a dos clientes». Tras echar a la mujer, «empezó a dar taconazos a mi coche aparcado en la puerta, después salió, hablaron algo y él volvió a entrar diciendo que nos iba a matar a todos y que le daba igual si acababa en la cárcel».

Y cumplió su palabra. Un cuarto de hora después de marcharse, tras varios merodeos en coche por la calle, regresó. Y «sin apearse, comenzó a disparar a matar, como en Chicago años treinta. Estábamos bajando ya las cortinas y quedábamos mi pareja, dos clientes y yo», recuerda la dueña. «Tiraba a dar y nos lanzamos al suelo para no morir tiroteados». Los seis impactos de bala, algunos a la altura de personas, dan fe de que el individuo sin identificar no iba en broma.

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