El detenido por los asesinatos de Susqueda: «¡Me están colgando el muerto!»

El presunto asesino de Susqueda sale de su vivienda tras el registro que efectuaron ayer los Mossos d'Esquadra. / Robin Townsend / efe
El presunto asesino de Susqueda sale de su vivienda tras el registro que efectuaron ayer los Mossos d'Esquadra. / Robin Townsend / efe

Los Mossos encuentran en una de sus casas de Anglès una pistola, pero los agentes temen que no guarde relación con el doble crimen

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Los Mossos d'Esquadra tratan a contrarreloj de estrechar el cerco en torno a Jordi Magentí Gamell, a pesar de que el detenido por los asesinatos de los jóvenes del pantano de Susqueda insiste una y otra vez en su inocencia. Los agentes encontraron ayer un arma corta en Can Cuixa, el domicilio familiar de Magentí a las afuera de Anglès, en Girona, una vivienda en la que vivía hasta que se trasladó hace unos meses al centro de la población para cuidar a su tío. Otra de fogueo fue hallada en este otro domicilio. Tanto las dos casas como un terreno adyacente a Can Cuixa fueron rastreados palmo a palmo (incluidos geolocalizadores) por los funcionarios que, todavía sin una prueba de cargo indiscutible y sin una confesión, intentan a toda costa recabar pruebas indiscutibles que vinculen a Magentí y a su hijo Jordi, también detenido, con los asesinatos de Paula Mas Pruna y Marc Hernández López la tarde del 24 de agosto en la orilla oriental del embalse.

Los agentes, por el momento y a falta del análisis balístico, tienen dudas de que esa pistola fuera usada en el doble homicidio. Paula recibió un disparo en la cabeza y Marc en el tronco. Ambos disparos fueron realizados con un arma corta, al parecer de 9 milímetros.

La aparición de la pistola, desde luego, no hizo derrumbarse a Magentí. «¡Yo no he hecho nada! ¡Lo juro por Dios! ¡Me están colgando el muerto!», gritó ayer a la salida de su vivienda actual. El presunto asesino siguió negándolo ayer todo. Defendió su inocencia a gritos y entre sollozos ante los periodistas que aguardaban frente a la casa de su tío y también lo hizo ante los especialistas de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra, con los que no está colaborando desde su captura el lunes por la mañana. Magentí, apuntan los agentes, sigue sin derrumbarse, sin confesar y, por supuesto, sin arrojar la más mínima luz sobre el móvil del doble crimen.

Con la misma vehemencia que el día de su detención, volvió a negar ante los investigadores los indicios circunstanciales que le incriminan en el doble crimen y que precipitaron su detención. Según desvelaron fuentes de la investigación, el rastreo por triangulación del móvil del arrestado ha sido una de las pruebas que más ha pesado a la hora de ordenar su arresto. Su teléfono le situaría la tarde del crimen en la zona donde aparecieron los cuerpos, aunque él ha negado, tanto en su interrogatorio antes de su detención como después de su arresto, haber estado el 24 de agosto en el pantano.

Las imágenes (de muy baja resolución) de dos cámaras seguridad del entorno del embalse también revelan que ese día transitó por la zona un todoterreno blanco que podría tratarse del Land Rover Defender que conduce habitualmente el detenido.

Días posteriores

Pero hay más indicios, aunque siempre circunstanciales, de acuerdo con la investigación de los Mossos. Tanto las antenas de telefonía como las cámaras le sitúan en los alrededores del barranco de Cal Borni (donde aparecieron los cadáveres de los dos jóvenes) en las jornadas inmediatamente posteriores al asesinato, cuando todavía no se había dado la voz de alarma sobre la desaparición de la pareja. La tesis de los Mossos es que el detenido habría regresado a diversos puntos del pantano para tratar de borrar las huellas del doble homicidio que le incriminaban.

Otro de los importantes indicios que pesó en su detención es el hecho de que el detenido hubiera decidido fijar su residencia en Colombia, de donde es originaria su segunda esposa. Magentí, que había confesado a sus íntimos que sentía hostigado por los Mossos, había transferido todos sus ahorros al país sudamericano y había comprado un billete de avión a Colombia para esta semana.

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