Detenida por estrangular al hijo de acogida de su novio y simular un asalto

Momento de la detención./EFE
Momento de la detención. / EFE

La policía sospecha que la mujer concebía al niño de ocho años como un estorbo en su relación sentimental y lo asfixió con una camiseta

J. A. MARRAHÍ / AGENCIASALICANTE

Un caso criminal con bastantes semejanzas a la muerte del pequeño Gabriel en Almería ha conmocionado ahora a Elda. La Policía Nacional arrestó ayer en la localidad a Alejandra G. P., de 31 años, acusada de estrangular a un niño de 8 años hijo de acogida de su compañero sentimental, el entrenador local de atletismo Daniel Faus. El crimen se produjo en agosto del año pasado y la sospechosa aseguró entonces que tanto ella como el menor fueron víctimas de unos asaltantes. Sin embargo, la investigación la sitúa como principal sospechosa y con un móvil sentimental: la existencia del pequeño podía suponer un estorbo en su relación con el padre de acogida, con el que ha tenido un hijo recientemente.

Su arresto se produjo sobre las nueve de la mañana, como resultado de una costosa investigación del Grupo de Homicidios de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional. Un presunto asesinato y una simulación de delito son los graves cargos que ahora pesan sobre ella. Los agentes practicaron registros domiciliarios en la vivienda de alquiler que ocupaba la pareja desde hace unos meses. Allí se incautaron de material informático y algunas bolsas. Posteriormente, la policía inspeccionó también el domicilio de los padres de la sospechosa, en la avenida Juan Carlos I de la localidad alicantina.

Para comprender los hechos hay que remontarse a la fecha del homicidio, el 30 de agosto del año pasado. El menor era hijo en acogida permanente de Faus y de su exmujer. Tras la ruptura, el niño pasaba una temporada con su padre por el régimen de visitas. Ese día, sobre las ocho de la tarde, se encontraba bajo el cuidado de Alejandra, novia actual del deportista, en un domicilio familiar de la calle Don Quijote.

Una vecina encontró la puerta abierta de la casa, entró y descubrió a Alejandra maniatada en una silla, mientras que el niño yacía desnudo y sin vida en el suelo de otra habitación. La mujer, que presentaba algunos golpes, aseguró que dos asaltantes desconocidos y con cascos de motorista les abordaron en el rellano del piso y les obligaron a introducirse en la vivienda.

Fue más allá en su relato. Denunció que esos mismos intrusos violentos la habían maniatado mientras la agredían y la sometían a tocamientos. Manifestó que le habían colocado una bolsa en la cabeza. Tras ser auxiliada, la evacuaron a un hospital y después recibió el alta.

El entorno familiar

La autopsia al menor reveló que había sido asfixiado y la Policía Nacional comenzó a investigar los hechos sin descartar ninguna hipótesis y puliendo todas las líneas de investigación, entre ellas la reconstrucción minuciosa del entorno familiar de la víctima.

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Han sido necesarios ocho meses de indagaciones para reunir las pruebas que ahora incriminan a Alejandra. Una de las claves fue el testimonio de vecinos de la zona y las grabaciones de algunas cámaras de seguridad en la calle en la que sucedieron los hechos. Ni los residentes en la zona ni los registros de vídeo muestran a esos supuestos asaltantes salir de la casa. Ni siquiera por las inmediaciones.

A partir de ese momento, la policía centró el caso en el círculo familiar hasta desenmascarar los presuntos intereses sentimentales de la sospechosa con el asesinato del menor. Según se desprende de las pesquisas, planificó muy bien sus movimientos ese día y empleó una camiseta que llevaba puesta el niño para acabar con su vida.

A tenor de las investigaciones, no hubo más participantes en el crimen. De esto se desprende que ella misma se lesionó, se ató a la silla y se colocó la bolsa en la cabeza para dar credibilidad a su versión. Como ocurrió con el 'Pescaíto', la mentira vuelve a quedar al descubierto.

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