«Se ha pegado un tiro al llegar los agentes»

Los servicios funerarios retiran los cuerpos de la mujer alemana asesinada./Efe
Los servicios funerarios retiran los cuerpos de la mujer alemana asesinada. / Efe

El asesinato de Catarina ha sumido la urbanización del Triador, al norte de Vinaròs y a 200 metros de la playa, en el más absoluto de los espantos

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

Aún no había ni amanecido cuando Marcel saltó el muro de color crema del chalé situado en el número cuatro de la calle Canya de Vinaròs. Ni un alma en las calles de la urbanización El Triador, una pequeña Alemania convertida en zona de segundas residencias al norte del municipio castellonense.

Hasta aquí vino huyendo tres meses antes Katharina, dispuesta a iniciar una nueva vida lejos de Marcel. Su ex novio. Pero su verdugo la siguió hasta la Comunitat con una intención muy funesta.Antes de poner un pie en el refugio de Katharina en Vinaròs, Marcel K., su asesino, condujo durante casi un día entero al volante de su ranchera Volkswagen Golf con apenas kilómetros. En la ruta masticó su sanguinario plan. Entre sus posesiones, una pistola del calibre 9 milímetros, un rollo de cinta americana, bridas y un bidón de gasolina en el maletero del turismo. Fuentes de la investigación indicaron a LAS PROVINCIAS las sospechas de que la intención del homicida era inmovilizar a su exnovia, de 31 años, y raptarla. Quizás darle un final aún más horrendo con el bidón de gasolina quemando la casa. Otra vez el animal instinto de posesión de los criminales machistas.

Matrimonio de empresarios

Poco después de las siete de la mañana, Marcel, de 40 años, aparcó su Volkswagen plateado en la calle del Barranco triador, un camino de tierra que sirve de acceso al chalé escenario del crimen. El número 4 de la calle Canya está formada por una parcela de más de 500 metros cuadrados e integrada por tres viviendas con una piscina y un gran patio compartidos. Todo propiedad de los padres de Katharina, un matrimonio de alemanes que residen desde hace unas dos décadas en Benicarló, conocidos empresarios de la zona y responsables del restaurante 4 Camins de Vinaròs. Uno de los chalés lo ocupaba la joven asesinada, acompañada de sus mascotas: dos gatos. El otro, su hermana con su marido y su hijo de un año. El tercer chalé lo solían habitar los cabezas de familia, aunque ayer por la mañana estaban en Benicarló. El muro de algo más de dos metros de altura no fue un obstáculo para Marcel y su ánimo sanguinario.

Los investigadores creen que el ciudadano alemán anduvo a oscuras por el amplio patio de la propiedad hasta dar con la casa de la víctima, la situada más al fondo de la parcela. Qué pasó exactamente después tiene muchos puntos oscuros. Los dos únicos testigos de los hechos están hoy muertos. Todo apunta a que la joven abrió la puerta de la vivienda tras llamar Marcel. Al ver de quién se trataba, Katharina trató de cerrar la cancela metálica exterior. Gritaron, discutieron y Marcel colocó un pie en el quicio de la verja para que esta no se cerrara del todo. Y entonces desenfundó su pistola. Un disparo prácticamente a cañón tocante alcanzó en la sien a la joven, que cayó fulminada. El homicida apretó el gatillo al menos otras tres veces. Un disparo más apareció en la puerta del chalé y otros dos en el suelo.

Sin chaleco antibalas

El tiroteo y los gritos de auxilio de Katharina antes de desplomarse alertaron a su hermana en la vivienda contigua. La mujer fue quien llamó al 112 en torno a las 7.20 horas. Y la respuesta de la Guardia Civil de Vinaròs no pudo ser más rápida. Una patrulla que andaba de vigilancia por la urbanización El Triador se presentó en apenas unos minutos. Lo que inicialmente parecía un simple aviso de una pelea doméstica se transformó en una intervención de riesgo al advertir la hermana que el sujeto «iba armado y ha habido tiros», como explicó la mujer. Los agentes desenfundaron sus pistolas y saltaron el muro del chalé. A pecho descubierto, sin chaleco antibalas al no estar dotados de uno, pese a las continuas denuncias al respecto de los sindicatos de la Comunitat. Pero no hubo intercambio de disparos. Cuando Marcel se vio acorralado tuvo otra reacción cobarde: se descerrajó un tiro en la cabeza y cayó boca abajo encima de su pistola. “Cuando ha llegado la guardia civil, el agresor aún estaba en el patio de la casa. Se ha pegado un tiro al ver a los agentes”, aseguraron testigos de lo ocurrido.

Sanitarios del SAMU acudieron al chalé de Vinaròs, pero nada pudieron hacer por salvarlos. Fuentes de la investigación indicaron que el homicida estaba vinculado a los ‘Ángeles del Infierno’ en Alemania, una banda motera cuyos miembros se han visto involucrados en muchas ocasiones en actividades delictivas, muchos de ellos con condena. Con ellos se le ve en su página de Facebook.

La hermana, el cuñado y el pequeño de un año se marcharon al cuartel de la Guardia Civil con los agentes tras el asesinato. Pasado el mediodía se produjo el levantamiento de los cuerpos. A las 14.20, los familiares regresaron en un Seat Toledo al chalé, aún precintado y con presencia de guardias civiles. «¡Pedimos intimidad, por favor, dejadnos tranquilos!», espetó el cuñado a los periodistas antes de entrar en la casa. En su silla infantil, en el asiento trasero, el rubito sobrino de Katharina miraba todo desde detrás de su chupete, con los ojos muy abiertos por el asombro.

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