Confiscan 12 máquinas que causaban quemaduras en tratamientos de belleza

La policía detiene al empresario que distribuía los aparatos tras las lesiones que sufrió una mujer que quería rejuvenecer su rostro

JAVIER MARTÍNEZ Valencia

Una mujer contrató un tratamiento para rejuvenecer su piel en un centro de belleza, pero en vez de obtener un aspecto más joven, sufrió quemaduras en su rostro al proyectarle una luz con una máquina falsificada. La investigación que realizó la policía tras este grave incidente ha puesto al descubierto la distribución de aparatos de medicina estética que suponen un grave riesgo para la salud.

La Policía Nacional se ha incautado de 12 máquinas, una de ellas en la provincia de Valencia, que se utilizaban en centros de belleza con documentos falsos que acreditaban la superación de pruebas de calidad. Los propietarios de los establecimientos compraron estos aparatos a un empresario de Pontevedra, que llevaba más de tres años importando de China las máquinas falsificadas. La policía detuvo a este hombre por los delitos de estafa, contra la propiedad industrial y falsedad documental.

Los 12 aparatos intervenidos son imitaciones de máquinas de alta tecnología, de las cuales solo hay 30 en España, cuyo precio ronda los 40.000 euros. Según las investigaciones, el responsable de la mercantil de Pontevedra utilizaba las redes sociales para convencer a los compradores de la eficacia de sus aparatos. También acudía a las ferias de belleza para ofertar las máquinas con certificados falsos que acreditaban la superación de exigentes pruebas de calidad. De esta manera, los propietarios de las clínicas de estética sufrían un engaño al pagar más de 15.000 euros por un aparato que ellos creían que era original cuando en realidad recibían una máquina falsificada.

La investigación policial se inició después de que una mujer denunciara que había sufrido quemaduras en el rostro cuando recibía un tratamiento de rejuvenecimiento de la piel, mediante la aplicación de rayos de luz que regeneran el tejido cutáneo, en una clínica de estética. Tras determinar que las lesiones podrían haber sido causadas por el uso de un aparato falsificado, la Policía Nacional realizó indagaciones para averiguar la procedencia de la máquina empleada durante la sesiones. Los agentes confirmaron pronto sus sospechas y localizaron y detuvieron al distribuidor de los aparatos de belleza.

Once clínicas afectadas

Después de registrar la empresa encargada de la importación y venta de la maquinaria, la policía centró sus pesquisas en la localización de todas las clínicas de belleza que habían comprado los aparatos en España. Los investigadores hallaron y confiscaron doce máquinas en once provincias españolas: Valencia, A Coruña, Cuenca, Albacete, Barcelona, Granada, La Rioja, Málaga, Salamanca, Tarragona y Tenerife.

Los aparatos intervenidos en los centros de belleza se encontraban en funcionamiento hasta que la policía informó a sus propietarios del riesgo que suponían para la salud de los clientes. La estafa cometida por el empresario de Pontevedra ha dañado la imagen de los establecimientos afectados.

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