El conductor que arrastró el cadáver en la V-30 de Valencia queda libre acusado de homicidio imprudente

El joven confesó a la policía que había sufrido un accidente pero luego se acogió a su derecho a no declarar ante el juez por consejo de su abogado

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

El Juzgado de Instrucción número 11 acordó ayer la libertad del joven de 24 años que atropelló a una mujer en Valencia y luego arrastró el cadáver de la víctima hasta la cuneta, aunque está imputado en una causa abierta por un delito de homicidio imprudente, según informó el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. Alejandro R. N., que confesó que había sufrido un accidente cuando fue detenido el lunes por la Policía Nacional, se acogió ayer a su derecho a no declarar ante la juez por consejo de su abogado.

El Grupo de Homicidios arrestó al joven tras identificarlo con gran rapidez gracias a los datos facilitados a la policía por dos testigos. Alejandro R., que tiene antecedentes delictivos, declaró a los investigadores que el miedo le empujó a huir tras el accidente descubierto por los ocupantes de otro coche. Como ya informó LAS PROVINCIAS, estas personas apuntaron los números de la matrícula del vehículo que conducía el autor del atropello y alertaron a una patrulla de la Policía Nacional.

El accidente tuvo lugar sobre las tres de la madrugada del lunes en extrañas circunstancias que investiga la policía. La mujer caminaba de forma indebida por la calzada de la vía de incorporación a la V-30 desde la pista de Silla. La curva donde fue atropellada no tiene iluminación, por lo que el conductor del coche apenas tuvo tiempo para frenar, según las primeras investigaciones policiales. Aunque la policía atribuye a Alejandro R. un delito de omisión del deber de socorro, fuentes jurídicas precisaron que no se ha demostrado que la mujer estuviera aún con vida cuando el joven arrastró el cuerpo, presuntamente, para dejarlo junto a la cuneta.

Tras ser avisados por los dos testigos, dos agentes de la Policía Nacional acudieron con ellos a la curva donde se registró el accidente y descubrieron el cadáver de Jaqueline A. P., una mujer ecuatoriana de 48 años de edad y madre de cuatro hijos. El cuerpo yacía boca abajo entre la cuneta y unas hierbas, pero Alejandro R. ya había huido en un Fiat 500 de color rojo, cuyos números de matrícula apuntaron los jóvenes que pararon en la carretera para prestar auxilio a la víctima.

Los policías avisaron de inmediato a la sala del 091 para informar del macabro hallazgo y realizaron las primeras averiguaciones para tratar de identificar al hombre que arrastraba el cadáver. Aunque apenas pudieron ver su rostro porque llevaba una gorra, los datos que los testigos facilitaron a la policía posibilitaron una rápida investigación que se saldó el lunes con la detención de Alejandro R., de nacionalidad española, por los delitos de homicidio y omisión del deber de socorro.

Según la principal hipótesis que barajaba la policía, la mujer caminaba por la calzada y fue atropellada de forma accidental por el Fiat 500, cuyo conductor arrastró el cuerpo de la víctima y huyó sin avisar al 112, pero fue sorprendido por los dos testigos en el preciso instante que movía el cadáver. La mujer iba indocumentada y esto retrasó su identificación. La policía investiga por qué Jaqueline A. caminaba sola de madrugada por la carretera.

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