Doce años de cárcel para la inductora del ataque con ácido a un joven en Valencia

Los tres agresores con ácido y la inductora, en el banquillo de los acusados./J. Martínez
Los tres agresores con ácido y la inductora, en el banquillo de los acusados. / J. Martínez

El Supremo le impone la misma pena que al agresor y afirma que el hecho de que se equivocaran de víctima no atenúa su responsabilidad

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 12 años de cárcel que la Audiencia Provincial de Valencia impuso a la inductora y al autor de la brutal agresión con ácido sulfúrico que sufrió un joven en la terraza de un pub de Valencia. El exboxeador argentino Julio Alberto Bársena, el hombre que arrojó el líquido corrosivo a la cara de la víctima, se encuentra en prisión desde el día de su detención, pero Ana E. L., la mujer que le encargó el cruel ataque tras inventarse una violación, tendrá que ingresar en los próximos días en el centro penitenciario de Picassent.

El alto tribunal considera probado que el móvil de la agresión fue pasional, ya que la procesada estaba enamorada de una policía local, aunque sus sentimientos no eran correspondidos por esta mujer. La investigación del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Valencia reveló que Ana planeó destrozar la vida a un hombre que había mantenido una relación con la joven que ella deseaba.

Pero la condenada mintió al exboxeador en su gimnasio de Silla. La mujer le dijo que su intención era contratar a unas personas para «destrozar la vida» al hombre que le había violado. Bársena aceptó el encargo criminal y contactó con Alberto José D. y José Ramón N. para que le ayudaran. Ana facilitó al exboxeador una foto de la víctima, el lugar donde trabajaba (una agencia de seguros de El Puig) y la fecha de un concierto en un pub de la plaza del Cedro al que iba a acudir este joven.

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Pero el agresor se equivocó de víctima. El 18 de julio de 2014, Bársena se acercó a tres amigos que estaban tomando unas cervezas en una terraza. Tras confundir a uno de ellos con el joven de la foto, el exboxeador sacó un vaso con ácido sulfúrico que llevaba en una mochila, arrojó el contenido a la víctima y huyó. Alberto José D. estaba detrás y José Ramón N. esperaba al volante de un Alfa Romeo para escapar a toda velocidad.

Los dos amigos de joven persiguieron a los agresores y lograron apuntar los números de la matrícula del vehículo, una pista decisiva para la resolución del caso. La víctima sufre graves secuelas psíquicas, perdió el ojo izquierdo y gran pérdida de visión en el derecho, y sus cicatrices le obligaron incluso a llevar una máscara facial tras los injertos de piel que le realizaron para reconstruirle la cara.

La sentencia considera como hechos probados que el exboxeador fue informado por sus cómplices de que el joven tenía cierto parecido físico con el de la fotografía, pero le advirtieron de que no era el mismo. Y a pesar de las dudas, Bársena le arrojó el ácido sulfúrico.

El Supremo ha desestimado los recursos presentados por la inductora y el autor de la agresión al considerar que existen prueba suficientes para condenarlos. Además, el alto tribunal estima que les corresponde la máxima pena por la gravedad de los hechos, su resultado y la forma de ejecutarlos. Respecto a la equivocación de víctima, el auto judicial afirma que no atenúa la responsabilidad del inductor.

Las cuatro personas condenadas deberán pagar 380.509 euros a la víctima por las lesiones y secuelas que le causaron. Alberto José D. y José Ramón N. no recurrieron la sentencia porque ya vieron reducida su pena a cinco y cuatro años y medio de prisión, respectivamente, tras considerar el tribunal su complicidad como «un segundo nivel de colaboración». En marzo del año pasado, la abogada Ángela Coquillat, que ejerce la acusación particular, solicitó el ingreso en prisión de la inductora por el riesgo de fuga y la elevada pena a la que se enfrentaba.

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