Los acusados de matar a un hombre en El Puig se culpan mutuamente en su juicio

Los sospechosos se enfrentan a penas de 16 años de cárcel por golpear, acuchillar y quemar la caseta en la que vivía la víctima

J. A. MARRAHÍ/EP VALENCIA.

Lejos de su país, asesinado a golpes y cuchilladas y quemado en la caseta de campo de El Puig donde habitaba. De esta cruel manera murió en julio de 2016 Vasile Mecica, un ciudadano rumano de 48 años. Ayer, se sentaron ante el jurado los dos sospechosos de su muerte, que negaron haber participado en la agresión mortal y se culparon mutuamente.

Siempre según el relato de la Fiscalía, al que ha tenido acceso este diario, el crimen responde a una enemistad entre la víctima y uno de los sospechosos, Laurentiu. Fue por una pelea entre familiares de ambos que se remontaba varios años atrás.

Tras cruzarse con la víctima en una discoteca de Massamagrell, decidieron presuntamente acabar con su vida. Así, ya en la madrugada del día 31 de julio, abandonaron el local de ocio y «se dirigieron juntos a la caseta de campo abandonada en la que habitaba Vasile».

La acusación estima, a raíz de las investigaciones, que utilizaron un objeto punzante «tipo navaja» y una barra metálica. «Comenzaron a asestarle puñaladas y a propinarle golpes por diversas partes del cuerpo». La fiscalía, lo define, textualmente como una «paliza brutal» con al menos siete lesiones traumáticas en la cabeza, la boca, el cuello o el costado, entre otras. Llegaron a seccionarle los brazos y una pierna. Después, «prendieron fuego a la caseta» mientras la víctima yacía sin vida en el interior.

Por todo lo descrito, el fiscal pide 16 años de cárcel para cada uno de los acusados por un delito de homicidio, y que indemnicen con 26.000 euros al hijo del fallecido. Uno de los sospechosos se defendió así durante la vista oral: «Le dije que no le pegara más y le quité la barra». El procesado ha reconocido ante el jurado que tomó alcohol antes del homicidio, en concreto «dos litronas de cerveza».

Fotos

Vídeos