El acusado de matar a su mujer a bastonazos dice ahora que fue «un accidente»

El hombre británico de 77 años, acusado de asesinar a su pareja sentimental a bastonazos en San Miguel de Salinas, permanece en el banquillo sentado junto a la intérprete durante la celebración del juicio en la sala de la Audiencia Provincial en Elche. / EFE

El acusado argumenta que no era él mismo sino alguien que le «poseía, unas voces» las que le sugerían lo que debía hacer

EFEElche

El septuagenario británico que confesó haber matado a su pareja a bastonazos en su casa de San Miguel de Salinas (Alicante) ha modificado en el juicio su versión y ha declarado que "fue un accidente", pues ella se golpeó la cabeza con la encimera de la cocina cuando él la empujó en una pelea.

El acusado, Charlie B., ha reconocido que simuló la desaparición de la víctima, Rosemary B., que denunció esta situación irreal ante la Guardia Civil y que mantuvo la farsa durante seis meses.

Sin embargo, ha justificado esa actitud, así como el cambio de su declaración, con el argumento de que estaba "lleno de pánico" y que no era él mismo sino alguien que le "poseía, unas voces" las que le sugerían lo que debía hacer.

Los hechos ocurrieron el 14 de septiembre de 2014 cuando la pareja, que estaba bebiendo alcohol, mantuvo una riña por motivos económicos, según la versión del ministerio público, que pide provisionalmente para el reo 19 años de cárcel.

La mujer se dirigió a la cocina para coger hielos, pero se cayó y quedó tendida boca abajo en el suelo, sangrando por la nariz, mientras pedía ayuda a su pareja, al no poder levantarse por sí misma debido a un problema de espalda.

Charlie B. aprovechó la coyuntura para golpearla en la cabeza reiteradamente con un bastón, a la vez que le gritaba que era "tonta" y que, por eso, se iba a pasar "toda la noche en el suelo", tal y como sostienen la fiscalía y las acusaciones particular y popular.

La agredida falleció a causa de los golpes, que le ocasionaron un severo traumatismo craneoencefálico con pérdida de masa cerebral, y el procesado se deshizo dos días después de su cadáver en un paraje rural de la vecina localidad de Algorfa, donde lo ocultó bajo unas ramas de árboles recién podados.

Tras el crimen, Charlie B., de 77 años, fingió ante conocidos y en comercios donde tenía previsto acudir Rosemary B. que ésta había desaparecido, pero no presentó la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil hasta que se lo exigió la hija de la fallecida, preocupada por la falta de noticias sobre su madre.

En marzo de 2015, el acusado acabó confesando el asesinato a la Guardia Civil, que lo había detenido y se disponía a registrar su casa y su vehículo, confesión que ratificó posteriormente en un juzgado de Torrevieja.

En cambio hoy, en la primera sesión del juicio con jurado que se sigue contra él en Elche, ha modificado su versión y, tras incurrir en varias contradicciones, ha calificado de "accidente" la muerte de su compañera.

El sospechoso asegura ahora que fue su pareja quien le atacó con el bastón, pero que él logró arrebatárselo y le propinó a la vez un empujón, con tan mala fortuna que la mujer se golpeó la parte trasera de la cabeza con la encimera de la cocina.

A continuación, aunque le taponó la herida con una esponja, decidió cubrirla con un manta e irse a dormir, ha añadido, y no fue hasta la mañana siguiente cuando descubrió que había muerto y que él la había "dejado desangrarse".

El presunto asesino ha negado, a preguntas de la fiscal, que Rosemary B. le hubiera comunicado su intención de dejarle, y ha precisado por el contrario que tenían una relación muy buena que se prolongó durante seis años y medio, en la que ella era su "princesa" y él "un príncipe para ella".

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