Un acto de vandalismo en Abastos deja dos coches y tres contenedores quemados

Uno de los coches y el contenedor de vidrio calcinados en la calle Cuenca.
Uno de los coches y el contenedor de vidrio calcinados en la calle Cuenca. / J. monzó

Los incendios se produjeron uno de madrugada y otro por la mañana y afectaron también al toldo de un restaurante en la calle Buen Orden

RAFAEL LÓPEZ

VALENCIA. Los vecinos de la zona de Abastos se despertaron la madrugada de ayer con el susto en el cuerpo al escuchar cómo la zona se iba llenando de las sirenas de un camión de bomberos del Parque Sur. El humo y el olor que ascendía hasta las ventanas de las viviendas del número 23 de la calle Cuenca acabaron de confirmar la gravedad: un incendio campaba a sus anchas en la calle.

Un Peugeot de color azul claro comenzó a arder alrededor de las cuatro de la mañana, momento en el que la llamada de un residente del barrio alertó a los cuerpos de seguridad. El fuego poco a poco se fue extendiendo a dos contenedores (uno de cartón y otro de residuos plástico) que se encontraban justo detrás del vehículo, así como a otro de vidrio situado al lado.

Asimismo, en la calle Buen Orden número 19, la pérgola de la terraza del restaurante 'La Toscana' también fue incendiado de madrugada. Ello hace pensar a los vecinos que el autor de los hechos es la misma persona, aunque todavía no se ha determinado el número de implicados en cada uno de los incidentes. Así lo explicaba un agente de la Policía Local desplazado al lugar, quien dijo no tener más detalles del altercado, aunque todo apunta a que se trata de un acto de vandalismo.

Los dueños de otro vehículo que también se vio afectado en menor medida por las llamas comentaban indignados cómo, a las nueve de la mañana, el fuego del Peugeot se reactivó, obligando a los bomberos a intervenir nuevamente. «A ver quién nos repara esto ahora», negaba con la cabeza la propietaria.

Otro residente observaba por la mañana la catastrófica escena, fotografiada por la gran mayoría de viandantes que se detenía en el lugar. El hombre aseguró haber cambiado de aparcamiento en dos ocasiones y ya se plantea no estacionar en las plazas libres de la zona, por miedo a que pudiera producirse una situación como la vivida ayer. «Cuando creíamos que la moda de quemar contenedores ya había terminado, nos encontramos con esto», lamentaba.

El dueño del restaurante cuyo toldo también se vio afectado explicó que uno de sus empleados ya ha puesto una denuncia en la Comisaría de Abastos, situada justo en frente. Este hecho molestó a los vecinos, puesto que no se explican cómo no se actuó con mayor brevedad dada la ubicación de las dependencias policiales.

Ruido en la zona

Un equipo de limpieza municipal acudió a la calle Cuenca alrededor de las doce del mediodía, incrédulos ante lo que veían sus ojos. Una pareja que pasaba por la zona subrayó otro factor que rompe la tranquilidad de la zona: muchas veces les es imposible dormir porque un pub del lugar congrega a sus puertas a grupos de jóvenes hasta altas horas de la madrugada, «gritando e incluso en ocasiones pelándose», aseguraron.

Otro de los residentes del portal número 21, que regresaba a casa en bicicleta, alertaba ayer por la mañana de la gran cantidad de contenedores que se acumulan en el cruce con la calle Alzira (seis orgánicos, uno de vidrio y otro de cartón). «Contenedores para elegir tienen», bromeaba, quitándole hierro al asunto pero preocupado por posibles nuevos episodios.

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