Absuelta de retener a su marido en casa para que no se operara un cáncer

El marido falleció finalmente por la reproducción del tumor, del que llegó a operarse

EUROPA PRESSAlicante

La Audiencia de Alicante ha absuelto a una mujer acusada de retener en casa a su marido para evitar que se operara de un tumor cerebral y aplicarle un tratamiento alternativo de medicina natural, que ella conocía al regentar un herbolario. El hombre, aunque terminó operándose, finalmente murió después de que se le reprodujera el tumor.

La sentencia, dictaminada por la sección décima y a la que ha tenido acceso Europa Press, no estima acreditado que la acusada "ejerciera un control absoluto sobre su marido" y que éste fuera "incapaz de tomar decisiones sobre su propia salud y el tratamiento médico que quería seguir", tal como argumentaban las acusaciones.

El juicio por estos hechos se celebró a finales del pasado mes de junio y la fiscalía y la acusación particular solicitaron para la procesada penas de hasta ocho años y medio de cárcel por un delito de detención ilegal y otro contra la integridad moral.

Los hechos se remontan a abril de 2008, cuando al hombre le fue diagnosticado el tumor, para cuyo tratamiento los médicos recomendaron la intervención quirúrgica. No obstante, según recoge la sentencia, éste "apoyado por su esposa", rechazó esta opción médica y optó por seguir "un tratamiento naturista". Así, se desplazó a varias ciudades como Madrid, Marbella y Pamplona para asistir a consultas de médicos de medicina alternativa "que no dieron resultado alguno".

La pareja, en los últimos meses de 2008, se instaló en un apartamento de la playa de San Juan (Alicante), propiedad de la madre del fallecido, para tener más tranquilidad, "aislándose de relaciones sociales dada su enfermedad y agravamiento".

Tanto la fiscalía como la familia del hombre mantenían que la esposa le tenía secuestrado en la casa para evitar que le convencieran que se operara. Sin embargo, la sentencia establece que no puede concluirse que el hombre estuviera "privado de libertad" y que su aislamiento era "voluntario", decidido para seguir un tratamiento alternativo, que su familia, salvo su esposa, no apoyaban.

No obstante, "por circunstancias que no constan", según la sentencia, el fallecido llamó a su madre y le pidió que le recogiera y le llevara a su casa. Así, su progenitora fue el 23 de febrero de 2009 a por él, manteniendo una discusión con su nuera, con la que mantenía mala relación y llevándose a su hijo, con un estado de salud deteriorado "por razón de su enfermedad deficientemente tratada".

Por causa de esta disputa, la Policía Local se personó en el domicilio pero en su informe no se aprecia gravedad en los hechos y no se inicia atestado por delito alguno, calificando los hechos como "altercado familiar", como señala la sentencia.

Asimismo, apunta que aunque la evolución de la enfermedad había deteriorado la salud del hombre, "no consta lesión alguna ocasionada por la acusada a su marido" ni tampoco que existiera "un clima de temor y dominancia". Contra la sentencia cabe recurso ante el Tribunal Supremo.

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