Las Provincias

Siete personas propinan una paliza a un juvenil y amenazan al árbitro en Castellón

valencia. La violencia en el fútbol amateur traspasó todos los límites en el partido de 2ª Regional Juvenil, que enfrentó al Sportiu Primer Molí Castelló A y el Rafalafena de Castellón B en la ciudad deportiva Chencho en Castellón el pasado 4 de febrero. Antonio Ortiz, jugador juvenil, tuvo que ser trasladado en ambulancia a un hospital tras recibir una brutal paliza de siete personas, dos de ellas futbolistas rivales y cinco aficionados locales. Además estos amenazaron al árbitro, Cristian Naranjo, que recibió insultos racistas durante el partido antes de suspenderlo por la terrible agresión al jugador.

El joven necesitó seis puntos de sutura en la boca, además de acabar con numerosas contusiones por todo el cuerpo. La salvaje agresión ocurrió en el minuto 80 del partido. Un jugador local, tras decir al árbitro «te voy a romper la cabeza», se dirigió a un futbolista visitante que había sido expulsado y le golpeó con el puño cerrado en la cara repetidas veces y con los tacos en el estómago. Después el agresor instó a tres aficionados a que fueran a pegarle también al mismo jugador junto a él, golpeándole repetidas veces con el puño y con el codo en la cara, cabeza y costillas.

En medio de la pelea que se formó, el delegado del equipo local invadió el campo, empujó a varios jugadores y robó la llave del vestuario del árbitro para evitar que se pudiera resguardar hasta que llegara la policía, que apareció ocho minutos después. El jugador agredido por hasta siete personas cayó al suelo unos cuatro minutos mientras sangraba y después, al incorporarse con ayuda, fue trasladado al hospital.

Esas siete personas también persiguieron al árbitro, que durante todo el partido había recibido insultos racistas por parte del equipo local del tipo «sudaca de mierda» y «puto panchito». El Sindicato de árbitros ha denunciado el caso y lamenta el silencio de la Federación Valenciana.