Las Provincias

El sospechoso de grabar a niños en vestuarios actuó en 12 clubes de fútbol valencianos

Un agente de la guardia civil engrilleta al presuto pedófilo tras el hallazgo de su cámara
Un agente de la guardia civil engrilleta al presuto pedófilo tras el hallazgo de su cámara / GUARDIA CIVIL
  • La Guardia Civil establece el alcance del supuesto delito tras analizar los 320.000 archivos con imágenes de menores que almacenaba

Las investigaciones de la Guardia Civil han permitido establecer que el presunto pederasta que instalaba una cámara oculta en vestuarios de campos de fútbol para grabar a niños podría haber actuado en, al menos, una docena de clubes de la provincia de Valencia. El sospechoso fue arrestado el verano pasado y este avance en las pesquisas del caso es resultado del minucioso análisis videográfico de los archivos que almacenaba en su casa.

El arresto del sospechoso a mediados de junio causó conmoción en el mundo del fútbol de categorías infantiles. El detenido, un torrentino de 43 años dedicado a la distribución de productos mecánicos, era aficionado a este deporte. Incluso se preparaba para trabajar como monitor en un campus.

Pero la operación 'Betenasa' de la Guardia Civil de Valencia reveló su lado oculto. Presuntamente instalaba cámaras de vídeo ocultas en falsos interruptores de los vestuarios. La localización de dos de estos dispositivos en un vestuario del polideportivo municipal de Bétera impulso la investigación.

El hombre simulaba ser miembro del servicio de mantenimiento para colarse en dependencias deportivas, llegar a los vestuarios y ocultar su ojo digital. Empleaba interruptores como los de la luz, de apariencia normal pero con un pequeño orificio y una cámara conectada a tarjetas de memoria para almacenar las grabaciones. Se sospecha que regresaba poco después para retirar el dispositivo y las unidades de almacenaje, que después se llevaba a su casa para visualizar en el ordenador.

Pero fue 'cazado' por su propia trampa. Una encargada del polideportivo de Bétera encontró la cámara oculta y fue analizada. En los primeros segundos de grabación, aparecía el sospechoso saliendo del vestuario, instantes después de instalarla y activarla.

La clave, las camisetas

Con esta pista los agentes lograron llegar hasta el presunto pederasta. La Guardia Civil registró su casa de Torrent y hubo otra inspección en Valencia. Al intervenir su ordenador hallaron más de 320.000 archivos. La clave para establecer conexiones fueron los escudos de las camisetas de los menores que aparecían en la intimidad de los vestuarios, cambiándose o duchándose. Tras la revisión de esos documentos, se estima que actuó en una docena de campos de fútbol.

El hombre declaró en el juzgado de instrucción 3 de Llíria. Sólo respondió a las preguntas de su letrado. No admitió las acusaciones y alegó sufrir un problema de abusos sexuales en su infancia por el que ha recibido tratamiento. La decisión judicial fue su ingreso en prisión provisional. Y allí permanece desde entonces mientras siguen las diligencias, como confirmaron fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat. Está acusado de delito contra la intimidad y tenencia de pornografía infantil.