Las Provincias

Los estragos de la coca y la marihuana entre los jóvenes valencianos

  • Cada año 2.000 personas se convierten en adictos a las drogas antes de alcanzar los 30

Cocaína, alcohol y marihuana. Este es, según su propia confesión, el peligroso cóctel de drogas que corría por las venas del presunto asesino de Chella. El crimen de la joven Vanessa, de 15 años, vuelve a poner de relieve el peligro de los estupefacientes como detonante de delirios y actitudes de extrema violencia.

¿Cuál es la influencia actual de las drogas en los jóvenes valencianos? Según los últimos datos de la Conselleria de Sanidad, casi 12.000 personas fueron atendidas el año pasado en las cuarenta unidades de conductas adictivas repartidas por la Comunitat, las conocidas como UCA. De ellas, algo más de 2.100, un 18%, eran jóvenes de menos de 30 años. El lado más triste de estas cifras es que alrededor de 400 se habían convertido ya en adictos antes de alcanzar la mayoría de edad.

El análisis por sexos entre las personas sometidas a tratamiento muestra una gran prevalencia de los jóvenes frente a las chicas. Un 75% de los pacientes con adicción son hombres, frente al 25% de sexo femenino. En general y en todas las edades, el alcohol es motivo de un tercio de las adicciones, seguido de la cocaína (22%) y la marihuana (14%). Si analizamos las evolución de adicciones a drogas en la región en los últimos años se observa un dato relevante: descienden los pacientes consumidores de alcohol, también bajan los adictos a cannabis y heroína. Sin embargo las toxicomanías derivadas de la coca, especialmente peligrosa en la mezcla con alcohol, se mantienen invariables a lo largo de la última media década.

La Generalitat aporta también datos sobre las demandas de atención sanitaria tras consumir alguna sustancia. El año pasado se produjeron 1.854 asistencias a jóvenes y la inmensa mayoría, casi un 60%, fue por los efectos de los porros: el cannabis. En este punto resulta alarmante que casi un 70% de estas atenciones son a chavales que no alcanzan los 18 años. Y un tercio de ellos acabaron con sanciones por consumo o tenencia de estupefacientes.

El Plan Nacional sobre Drogas elabora periódicamente una encuesta sobre el uso de estupefacientes entre estudiantes de enseñanzas secundarias (Estudes). En la última de ellas, que data del año pasado, hay buenas y malas noticias. Resulta positivo que, en general, «desciende el consumo de todas las drogas» entre los más jóvenes. «Alcohol, tabaco y cannabis siguen siendo las más consumidas», destaca el estudio.

Sorprende que los estudiantes de entre 14 y 18 años perciben el alcohol como la sustancia menos peligrosa y consideran que el cannabis es más inocuo que el tabaco. En alcohol preocupa especialmente la tendencia al atracón o búsqueda de la cogorza. Uno de cada tres escolares cae en este patrón de consumo al menos una vez al mes. Y cuando se cumplen los 18 años, el porcentaje se eleva al 50% de los encuestados, según los datos del Ministerio de Sanidad. Si bien los chicos consumen más drogas, las jóvenes se emborrachan más.

El cannabis es la droga ilegal con mayor aceptación entre los jóvenes. Si bien «desciende ligeramente su consumo», tres de cada diez estudiantes la ha probado alguna vez. Se calcula que en el último año empezaron a tontear con los porros más de 146.000 estudiantes de toda España. El consumo de cocaína entre jóvenes se mantiene invariable. Un 3,5% de los consultados la prueba antes de los 18 años. A partir de esa edad, el porcentaje crece.

El caso de Chella refleja un grave problema: el doble perfil de consumidor y vendedor. Un adolescente empieza a tontear con las drogas hasta el punto de entrar en el negocio del trapicheo, primero como 'camello' de sus colegas y, más tarde, a nivel de barrio o pueblo. Según datos del Ministerio del Interior, más de 2.500 personas fueron arrestadas el año pasado en la Comunitat por delitos contra la salud pública. Aproximadamente un tercio, algo más de 900, eran traficantes de menos de 30 años.