Las Provincias

«La sujeté fuerte del cuello y murió en mis manos»

Concentración de vecinos de Chella para condenar el crimen de Vanessa. :: juanjo monzó
Concentración de vecinos de Chella para condenar el crimen de Vanessa. :: juanjo monzó
  • El asesino confeso, que consumía cocaína de forma habitual, declara que mató a la menor durante un forcejeo tras una discusión

El homicida de Chella declaró ante la Guardia Civil que acabó con la vida de la menor durante un forcejeo tras una discusión por motivos pasionales. Rubén Mañó Simón, que permanecerá desde hoy en prisión sin fianza, derramó alguna lágrima el sábado mientras explicaba cómo mató con sus propias manos a Vanessa. Como ya informó el domingo LAS PROVINCIAS, el joven cometió el crimen después de consumir gran cantidad de cocaína, alcohol y marihuana, según su declaración tras ser asistido por un abogado de oficio.

Rubén se mostró muy arrepentido y manifestó incluso su intención de suicidarse. El asesino confeso aseguró que no quería matar a Vanessa. «La sujeté fuerte del cuello y murió en mis manos», declaró el joven, según informaron fuentes de la investigación. El homicida negó haber agredido sexualmente a la víctima y aseguró que mantuvo relaciones sexuales con la menor sin que ella ofreciera resistencia, según su versión. Durante su declaración, que duró cerca de dos horas, el joven no dijo explícitamente que asfixiara o estrangulara a Vanessa, aunque lo habría dado a entender al pronunciar frases ambiguas, como «ella se enfadó y la sujeté muy fuerte» del cuello hasta que murió, según señalaron las mismas fuentes de la investigación.

Sobre el motivo de la supuesta discusión que mantuvo con la menor, el detenido señaló que la adolescente se enfadó porque él le dijo que le gustaba una amiga suya. Rubén dio vagas explicaciones sobre varias cuestiones de la investigación, pero exculpó al amigo que le prestó el coche. Cuando mató a Vanessa solo estaban ellos dos en la vivienda de la calle Sant Ramón, que es propiedad de los padres del asesino confeso.

Las lagunas mentales que presentaba cuando prestó declaración, según el joven, se debían a la gran cantidad de cocaína que consumió el miércoles. Rubén concretó que tomó entre dos o tres gramos de esta droga, aunque no lo recordaba bien, y además fumó marihuana y bebió alcohol. Un amigo del homicida confirmó a la Guardia Civil que vio cómo Rubén esnifaba cocaína pocas horas antes del crimen.

Sobre el traslado del cadáver a la sima, el joven aseguró que lo hizo sin ayuda de nadie. El asesino confeso metió el coche dentro del garaje para que nadie viera cómo introducía el cuerpo de la víctima en el maletero. A su amigo le dijo que necesitaba el vehículo para mantener relaciones sexuales con su exnovia. Rubén utilizó la manta de sus perros para envolver el cadáver, que no estaba desnudo como parecía desde lo alto de la sima, y lo arrojó a la profunda cavidad. La víctima llevaba puesta su ropa interior y una camisa cuando la Guardia Civil rescató el cadáver el viernes al mediodía.

El homicida tardó unos 20 minutos aproximadamente en devolver el coche a su amigo Luis, que no empezó a sospechar de Rubén hasta que se enteró de la muerte violenta de Vanessa. Ninguno de los 72 mensajes de WhatsApp que el detenido envió aquella noche al dueño del vehículo refiere el uso que piensa hacer del turismo, pero insiste en que es urgente y «no es para nada malo».

Según las investigaciones del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil, la chica de 15 años murió sobre las diez y media de la noche del miércoles. A las 22.43 horas, el homicida envió el primer mensaje para pedirle a su amigo que le dejara el coche. La menor habría fallecido ya por asfixia, supuestamente, y Rubén quería el vehículo para deshacerse del cadáver.

La familia de la víctima denunció al día siguiente su desaparición después de que Vanessa no acudiera al colegio ni regresara a su domicilio. Al parecer, la adolescente mintió a su madre la noche anterior cuando le dijo que iba a dormir con una amiga. La menor no quería que se enterara que había quedado con Rubén, un joven violento con antecedentes policiales que ya había maltratado a su anterior novia.

El joven consume cocaína y marihuana de forma habitual, según sus amigos. El grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia arrestó al presunto autor del crimen tres horas después del hallazgo del cadáver. Los investigadores del instituto armado reconstruyeron las últimas horas de vida de Vanessa tras visionar los mensajes de WhatsApp de varios teléfonos móviles.

La juez ha decretado hoy prisión sin fianza para el asesino confeso de la menor de 15 años, después de que haya finalizado su declaración en las dependencias judiciales de Xàtiva, donde llegó esta mañana del lunes.