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Un amigo de la menor hallada muerta en una sima de Chella confiesa el crimen

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Un fotógrafo, en el borde de la sima a la que arrojó el homicida el cuerpo de Vanessa. :: jesús signes

  • El presunto homicida mató a la joven en una casa de su familia y le pidió el coche a un amigo para trasladar el cuerpo y arrojarlo desnudo al barranco

El silencio y las pocas palabras murmuradas, en voz baja, por los vecinos de Chella se unían ayer a la rabia contenida de los amigos y familiares de Vanessa Ferrer Ciges, la joven de 15 años hallada muerta unas 36 horas después de su desaparición. El grupo de personas concentradas a las puertas del domicilio de la víctima se resistía a dar crédito a las noticias que iban recibiendo. Las lágrimas y los rostros cariacontecidos fueron la nota común a medida que iban trascendiendo detalles de la tragedia.

El cadáver de la menor, desnudo, fue descubierto en el interior de una sima a unos 300 metros de su domicilio. El macabro hallazgo tuvo lugar a media mañana de ayer, después de que su madre denunciara su desaparición el jueves. La menor cenó el miércoles por la noche con su madre y luego le dijo que se iba a dormir a casa de una amiga. Pero no era cierto.

Estaba paseando a su perro, ya de noche cerrada, cuando algún vecino la saludó. Eran alrededor de las once y media de la noche. Poco después, y tras haber contactado mediante su teléfono móvil con un amigo, su pista se pierde. En este momento las versiones sobre lo ocurrido son varias. Hay quien afirma que quedó con tres amigos cuyos nombres se difundieron ayer a través de grupos de WhatsApp. Los cuatro jóvenes habrían subido a un coche poco antes de que Vanessa desapareciera. Era el principal tema de conversación en pequeños corrillos en las calles del pueblo. Uno de los sospechosos, Rubén M. S., de 21 años, tiene antecedentes policiales por violencia de género y posesión de marihuana, según informaron fuentes policiales.

Cuando se enteró que la Policía Local y la Guardia Civil lo estaban buscando, Rubén ofreció su ayuda a los investigadores y les mostró incluso un mensaje de su teléfono móvil que confirmaría que estuvo con Vanessa el miércoles por la noche. Poco después, el joven se derrumbó durante los interrogatorios y confesó el crimen.

Durante buena parte de la tarde, la Guardia Civil interrogó a otro amigo de Vanessa por una circunstancia relacionada con el crimen: su coche fue utilizado por el presunto homicida para trasladar el cuerpo de la adolescente. Según fuentes de la investigación, Rubén M. le pidió el vehículo a su conocido, aunque sin decirle para qué. El objetivo del arrestado era emplear el turismo para llevar el cadáver de Vanessa hasta la sima donde tenía pensado arrojarlo.

El crimen se produjo en una vivienda de la calle San Antón, el que hasta hace unos meses era el hogar familiar del presunto homicida. La madre de Rubén y el propio joven acabaron mudándose a otra casa tras las protestas de los vecinos por la venta de tabaco de contrabando por parte del detenido en el inmueble. Según la investigación, la noche del crimen en el inmueble estaban Vanessa y Rubén. Algo pasó entre ellos que acabó con la joven fallecida, como confesó luego el homicida. El domicilio era inspeccionado anoche por agentes de Criminalística de la Guardia Civil.

Tras acabar con la vida de Vanessa en la vivienda, introdujo su cadáver en el coche y lo trasladó a la montaña de Chella. Luego devolvió el turismo a su amigo, «todo sudado y nervioso», según algunos amigos. El joven interrogado ayer quedó en libertad tras constatar la Guardia Civil que no guardaba relación alguna con el crimen.

Denuncia de desaparición

El jueves por la mañana, la madre de Vanessa pensaba que su hija había pasado la noche en casa de su amiga, y por ello no notó su ausencia hasta la hora de comer. La mujer comenzó a preocuparse al ver que su hija no había ido al instituto y tampoco había regresado a casa, por lo que decidió interponer la denuncia. En ese momento, y en medio de una preocupación vecinal creciente, se emitió un bando por parte del Ayuntamiento de Chella en el que se pedía la colaboración ciudadana para tratar de localizar a la menor.

Ya en la mañana del viernes, prosiguió su búsqueda con batidas efectuadas por agentes de la Guardia Civil en diferentes partes del término. Pocas horas después, hacia el mediodía, se confirmaron los peores presagios. En una sima a unos pocos cientos de metros de su domicilio, aparecía el cuerpo desnudo de Vanessa. Estaba a unos 30 metros de profundidad. El macabro hallazgo tuvo lugar cuando agentes del Seprona buscaban a la chica por un paraje abrupto. El Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil, con base en Ontinyent, rescató el cadáver. Los especialistas hallaron también una manta que supuestamente utilizó el homicida para trasladar el cadáver.

El lugar donde estaba el cuerpo es conocido entre los vecinos como la 'sima del burro', un sitio en la que tradicionalmente se arrojaban los animales de labranza muertos. La cavidad tiene una profundidad de alrededor de 40 metros. El cadáver quedó enganchado en un saliente con vegetación sin llegar hasta el fondo de la sima. En el caso de haberlo hecho hubiera sido más complicado encontrarlo.

Investigan si hay violación

La autopsia deberá determinar si sufrió algún tipo de agresión sexual. El cuerpo no tenía signos externos de violencia, por lo que la causa de la muerte podría ser por asfixia. El cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia para practicarle la autopsia.

Antes de que se encontrara el cuerpo de la joven, los investigadores ya tenían una lista de posibles sospechosos. Fue a primera hora de la tarde cuando comenzaron a observarse los resultados de la investigación. Además de Rubén, los agentes interrogaron al citado amigo y a un primo de la víctima, aunque este también quedó en libertad tras demostrarse que nada tenía que ver con el crimen.