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Ciudad de la Justicia de Castellón. :: lp
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Condenada a 25 días de trabajos sociales por pegar una bofetada a su hija

  • La niña recibió el guantazo cuando se interpuso entre sus padres durante una discusión en una calle de Benicarló

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Castellón ha confirmado una sentencia del Juzgado de lo Penal de Vinaròs que condenó a una madre por pegar una bofetada y tirar del brazo a su hija, menor de edad, a 25 días de trabajos en beneficio de la comunidad y seis meses de alejamiento de la menor.

Los magistrados de esta sala desestiman así el recurso de apelación que presentó la mujer condenaba por un delito de violencia doméstica. Los hechos sucedieron el 22 de febrero de 2016 en la localidad de Benicarló. Los padres de la niña discutieron en la calle tras beber alcohol y perder unas llaves. La hija de ambos se interpuso entonces entre ellos y la madre le dio un golpe con la mano abierta en la nariz, así como un fuerte tirón del brazo izquierdo. La menor sufrió dolencias leves que precisaron de una primera asistencia facultativa, aunque tardaron muy poco en curarse, concretamente tres días.

La niña explicó al forense que su madre padece trastornos de personalidad, según le había contado su abuela, y que tomaba medicación. La menor también manifestó que la procesada le había pegado en otras ocasiones tras sufrir «arrebatos de ansiedad con agresividad».

Actuación de la Guardia Civil

La madre recurrió la sentencia ante la Audiencia Provincial de Castellón al considerar que no había pruebas suficientes para condenarla. En este sentido, la resolución de la Sección Segunda explica que «se puede tratar de desvirtuar la declaración de la menor, en cuanto que no es cierto que recibiera un mordisco de su madre en la nariz», como relató la niña en el juicio.

No obstante, la sentencia añade que la declaración de la menor, las concretas dolencias que padeció y la intervención providencial de los guardias civiles que fueron testigos directos de parte de los hechos enjuiciados, «permite llegar a una solución condenatoria».

Los magistrados consideran válidos los argumentos del juez de lo Penal cuando explica que la acusada trató de imponer su criterio por medio de la violencia. Concretamente, el fallo judicial afirma que la procesada «superó de forma contundente el deber de corrección que como madre a la misma correspondía», y también hizo valer su mayor fuerza física.