Las Provincias

El 'top ten' de los bulos

  • El secuestro de niños en colegios, las frutas infectadas con el sida o el atentado terrorista inminente, algunas de las mentiras virales

  • La Policía Nacional confecciona una lista pública para combatir las falsas alarmas más extendidas en las redes

«Cuidado con estos dos. Están secuestrando a niños de los colegios. Me lo ha dicho mi hermana. Y fuentes de la policía dicen que ya han llegado a Valencia». Mensajes como este acompañados de una foto de una misteriosa pareja con tatuajes surcan en estos días las pantallas de móviles y ordenadores de la Comunitat. Hay quien alude a una supuesta «cuñada policía» para dar veracidad al asunto. Y más de uno da por cierto que si el mensaje le llega de un colega de Valencia es porque los malvados ya están actuando en la Comunitat. El enredo está servido.

El problema de los bulos y su extensión viral en redes sociales y mensajería de móviles ha llegado a tal punto que la Policía Nacional ha confeccionado el 'top ten' de los más compartidos con el objetivo de tranquilizar a los ciudadanos. Al mismo tiempo, suplica a quienes los reciban que «no extiendan más mensajes de este tipo si no proceden directamente de fuentes policiales».

Y es que el asunto traspasa ya la mera anécodta. No son pocos los casos en los que el 091 recibe una llamada de alguien que cree haber visto por la calle al secuestrador de turno o pregunta por la seguridad de un centro comercial ante la amenaza de bomba que su primo le ha comunicado por What's App y que también le ha llegado de un colega del trabajo. Si tantos lo reenvían, ¿será verdad?

El Facebook de la Policía Nacional no miente. No hay secuestradores sistemáticos de niños que usan cromos para atraerlos. Tampoco frutas infectadas por el sida. Los atentados terroristas, por desgracia, no se prevén con tanta facilidad y concreción. No hay colonias que duermen a la población para que luego nos roben. Tampoco se han detectado repartos de golosinas con drogas para convertir a niños en toxicómanos ni los extraños llaveros con chip localizador. Y aquello de las luces desde un coche cuyos ocupantes disparan a bocajarro como rito de iniciación jamás ha sucedido.

¿Cómo reconocer los bulos? Si el sentido común falla, la Policía Nacional nos da algunas pistas. «La mayoría son anónimos, no están firmados aunque hacen referencia a fuentes fiables. Suelen estar redactados de manera atemporal y carecen de fecha». Otro rasgo que los define es un gancho generador de «morbo, miedo o interés económico». En ocasiones, «aprovechan una coyuntura como la comisión de atentados en otros países».

En ocasiones contienen faltas de ortografía o una redacción deficiente y van acompañados de peticiones de reenvío para «captar direcciones de correo, crear bases de datos o simplemente transmitir miedo».