Las Provincias

Decapitan al bisonte más grande de la Comunitat y envenenan a su manada

'Sauron', el bisonte más grande de la Comunitat, yace sin cabeza tras el ataque a la manada de la Reserva de Valdeserrillas. :: LP
'Sauron', el bisonte más grande de la Comunitat, yace sin cabeza tras el ataque a la manada de la Reserva de Valdeserrillas. :: LP
  • Otros tres ejemplares están desaparecidos y la Guardia Civil investiga el ataque a los animales protegidos en una reserva de Benagéber

Horror, indignación y misterio se han adueñado de la Reserva de Valdeserrillas, en Benagéber. Allí vivía 'Sauron', el bisonte más grande de la Comunitat Valenciana, un imponente ejemplar de 800 kilos y casi dos metros de altura que el viernes apareció decapitado. Otros tres miembros de su manada han desaparecido y el resto presentan síntomas de envenenamiento. La Guardia Civil ha abierto una investigación, a través del Seprona, en busca de los responsables del brutal ataque a esta especie protegida.

La reserva nació en 2009 y se ubica en una amplia zona de 365 hectáreas de monte público gestionada como empresa por varios responsables y voluntarios. El objetivo es el estudio, divulgación a la población y mantenimiento de estos animales protegidos.

Los primeros bisontes europeos fueron introducidos en Benagéber en 2012 procedentes de Holanda. Llegaron a cohabitar una docena con otros animales como búfalos, caballos, burros y mulas. Tres de los bisontes murieron en los frecuentes enfrentamientos entre machos y actualmente quedaban nueve, entre ellos 'Sauron'.

Según explicó Rodolfo Navarro, portavoz y miembro del equipo de Valdeserrillas, «el miércoles los cuidadores detectaron que la manada no respondía del modo habitual». A pesar de ser animales salvajes que habitan en semilibertad (el terreno está acotado) «son dóciles y están acostumbrados al trato con personas dentro de la reserva». Ese día, ya algunos faltaron al recuento.

Pero lo peor estaba por llegar. El viernes, el gerente y director técnico de las instalaciones, Carlos Álamo, encontró al líder de la manada, el macho alfa, muerto y sin cabeza. 'Sauron' yacía sin signos aparentes de violencia más allá de haber sido decapitado. «No presentaba ni cuchilladas ni disparos. No había balas en su cuerpo. Los que le arrancaron la cabeza debieron envenenarlo previamente para debilitarlo. De lo contrario, el animal podría haberles atacado», razona Álamo.

El siguiente paso fue buscar a los otros ocho animales para saber si habían corrido la misma fatalidad que 'Sauron'. Los responsables de la reserva sólo han podido localizar a cinco y con aparentes problemas de salud a causa del envenenamiento. Otros tres están desaparecidos. «Eso no significa necesariamente que se los hayan llevado. Es muy posible que estén muertos en algún punto de la reserva, que es muy amplia y presenta algunos puntos de acceso complicado», añadió el responsable de las instalaciones.

Al día siguiente, Álamo denunció lo ocurrido a la Guardia Civil. Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) se desplazaron al lugar y tomaron muestras de comida y bebida para su análisis. Según fuentes de la Benemérita, todavía no hay detenciones y la investigación está en marcha. La sospecha es que 'Sauron' fue el primero en ingerir el veneno. Además, era el que más comida consumía, por lo que los efectos del producto tóxico fueron mayores en él.

Tráfico ilegal de especies

Si bien se está analizando tanto el agua como la comida, Álamo opina que el envenenamiento se produjo a través del sustento sólido de los bisontes, «pues otros animales beben agua en los mismos bebederos y no parecen tener problemas».

¿Quién puede estar detrás del brutal ataque a la reserva valenciana de bisontes? «O alguien de la zona o alguna organización de tráfico ilegal de especies protegidas, no veo otra explicación», baraja el director de la reserva. Sólo hubo un antecedente parecido: la muerte de una búfala ocurrida hace algunos meses y que se saldó con el arresto del presunto autor. El parecer, el sospechoso «pretendía vender la carne» y quedó en libertad. Actualmente, «está pendiente de juicio», indicó Álamo.

En esta ocasión parece evidente que el autor o autores buscaban la cabeza, lo que en términos de caza se conoce como trofeo, un elemento que podría tener gran valor en el mercado negro. De hecho, el riesgo penal para conseguirlas es muy elevado: «Algo así puede acarrear una multa de 600.000 euros», asegura Navarro.

El resto de bisontes de la manada presenta diarrea y debilidad por el envenenamiento y están ya en manos de veterinarios. La Conselleria de Medio Ambiente tenía previsto enviar a especialistas para colaborar en la investigación. Además de dar a conocer a los bisontes a colegios y público en general, la reserva mantiene colaboraciones con la Universitat de València y Cardenal Herrera CEU. Uno de los estudios se basa en la utilidad de los animales para prevenir incendios, ya que consumen gran cantidad de matorral.