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La mayor tromba en ocho años daña la Politècnica y 70 barcos del Náutico

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Un operario camina por el parking inundado de la Casa del Alumno de la Politècnia, una de las zonas afectadas por la tormenta. :: i. marsilla

  • La tormenta descarga 75 rayos sobre la ciudad, tapona los imbornales por la caída de hojas y genera un vertido en la playa de la Patacona

«Había por lo menos un palmo de agua en el edificio de 'Teleco'. Fue algo increíble. No podíamos salir a la calle porque no se veía el suelo». Un estudiante de la Universitat Politècnica resume así los efectos de la gigantesca tromba de agua que el martes por la tarde convirtió en lagos calles, túneles y edificios de Valencia. La tormenta trajo las lluvias más intensas de los últimos ocho años, descargó 75 rayos sobre la ciudad y ha causado daños en material y mobiliario de la institución académica. Además, un tornado dejó desperfectos en 70 embarcaciones del Club Náutico.

Según las mediciones de la Agencia Estatal de Meteorología, el frente de lluvias comenzó en el interior pero se hizo fuerte a medida que avanzaba hacia el mar hasta dejar registros de récord. El pluviómetro de la Politècnica midió 52 litros por metro cuadrado en una hora. No llovía con semejante intensidad en la ciudad desde el 9 de octubre de 2008.

Además, se sumaron fuertes rachas de viento que causaron desprendimientos y caída de árboles y ramas. En el Club Náutico, el efecto fue devastador. «Se formó una manga marina con vientos de 150 kilómetos por hora que lo levantaban todo», describe un testigo. Incluida una Zodiac de 70 kilos amarrada por un cabo. Unas 70 embarcaciones sufrieron daños: fragmentos arrancados, velas que volaron a merced del viento, rozaduras en cascos o toldos y colchonetas empujados hacia el cielo.

Mientras duró el diluvio, el 112 recibió 335 llamadas por emergencias. De ellas, 280 fueron en Valencia, donde los bomberos realizaron unas 80 intervenciones en la ciudad y pueblos próximos. Uno de los rayos afectó a un banco de Ruzafa. Otro latente causó un pequeño incendio forestal en La Salzadella que fue controlado a las 11 horas.

En la Politècnica, personal de limpieza y mantenimiento continuaba ayer retirando agua acumulada en aparcamientos y sótanos. Se han producido daños en mobiliario, papeles y otros materiales almacenados. Sin embargo, las clases siguieron ayer gracias a una madrugada de achiques en Telecomunicaciones, el pabellón deportivo o la Casa del Alumno. Un buen número de ascensores seguía averiado y algunos coches tuvieron que navegar para circular por las plantas más bajas de los aparcamientos.

Sin capacidad de desagüe

«El agua entró en la Politècnica con mucha fuerza procedente de Tarongers y de Camino de Vera», describieron fuentes de la universidad. Algunas alcantarillas rebosaron y los sistemas de desagüe no dieron abasto. Hace dos años ya se inundaron edificios en otro aguacero. Mientras, el personal de mantenimiento estima que lo ocurrido ayer es «normal» ante lluvias tan intensas.

Según la concejalía del Ciclo Integral del Agua, la red de colectores municipales canalizó más de 1.360 millones de litros. ¿Por qué se acumuló tanta en las calles? Según Vicent Sarrià, concejal del Ciclo Integral del Agua, «hubo problemas por las hojas arrastradas en imbornales y el depósito de tormentas alcanzó su máximo, algo inusual». Es allí donde van a parar las primeras lluvias, las que más elementos arrastran, para regular mejor su salida.

Los técnicos activaron en posición de lluvia diez compuertas de derivación de caudales de acequias y colectores secundarios hacia colectores de gran capacida. Además, se movilizaron seis equipos de limpieza de imbornales y otros cinco para atender fallos en el sistema. Pese a todo, el agua cubrió la avenida de Catalunya, el paso de las grandes vías, la avenida Blasco Ibáñez, Tarongers, Primado Reig o Ramon Llull, entre otras vías.

El portavoz de Ciudadanos en el ayuntamiento, Fernando Giner, criticó «la suciedad en los imbornales» y se refirió a «inversiones de alcantarillado sin ejecutar». Las inundaciones, estima, «destapan deficiencias» por las que pidió explicaciones al tripartito. Giner recordó que el presupuesto para inversiones en alcantarillado «era de dos millones de euros y se redujo a 950.000».

El riesgo de caída de ramas tras la tormenta obligó a Medio Ambiente a activar tres brigadas de Jardines que ayer seguían trabajando. Un árbol de gran tamaño se desplomó en Arzobispo Olaechea y sus ramas dejaron atrapado a un comerciante en su papelería. Los viandantes se salvaron por pocos metros. «Llegó a andar más despacio y me mata», describió una vecina. Las playas de la Malvarrosa y el Cabanyal amanecieron con papeleras derribadas y el viento arrancó la cubierta asfáltica de la Biblioteca del Cabanyal. Además, dos postas sanitarias se inundaron.

Un vertido en la playa de la Patacona obligó a cerrarla. Amaneció repleta de toallitas higiénicas empujadas por el agua procedente del emisario de Vera. El alcalde del municipio, Miguel Chavarría, cargó contra el Ayuntamiento de Valencia: «Con las tormentas el emisario de Vera se desborda y los residuos llegan al mar. El servicio del Ciclo Integral del Agua de Valnecia es consciente del problema y no ofrecen soluciones».