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Unos padres de adopción, forzados a entregar a su hijo tras tres años de acogida

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Noelia, la madre de acogida de Joan, rota por el llanto entre familiares y amigos tras entregar a Joan a la Guardia Civil. :: EFE/Miguel Ángel Polo

  • La pareja de Sueca deja al menor con su madre biológica tras una orden judicial a la que se oponen la fiscalía y el Gobierno asturiano

Joan esconde la cabeza en el cuello de Alberto. Con sus bracitos rendidos junto al corpachón de su padre mientras lo lleva en brazos. Quizás 'el príncipe de caramelo', como lo llaman cariñosamente sus vecinos de Sueca, quiera soñar. Quizás quiera cerrar los ojos y escapar de la pesadilla en que se ha visto sumido por un sistema legal que supuestamente antepone el interés del menor por encima de todo: el mismo sistema que con 18 meses lo separó de su madre, el mismo que permitió que durante tres años llamara 'papá' y 'mamá' a Noelia y Alberto, el mismo sistema que ayer arrebató de esos brazos protectores a Joan para entregarlo a su madre biológica en cumplimiento de una sentencia de la Audiencia de Oviedo.

Joan comienza a aferrarse con más fuerza al cuello de su padre a medida que siente que llega el momento de la separación. Lo sabe porque arrecian los llantos de su madre. Porque Noelia, con la voz arrasada, no cesa de gritar '¡que se lo llevan, que se lo llevan'. Porque los gritos de «¡injusticia, injusticia!» de la decena de familiares y amigos del pequeño que se concentran con pancartas alrededor de la Comandancia van a más. Y Joan acaba en brazos de un guardia civil. «Lo que más me duele es que al final el nene hasta se ha enfadado con nosotros porque le dejábamos con unos desconocidos. A ver cómo le explicas a un niño de cuatro años algo que ni tú mismo entiendes», explica Alberto con la voz quebrada.

«No existe ninguna deficiencia para el ejercicio de una maternidad responsable. Su situación ha alcanzado mayor estabilidad tras un periodo de conductas disruptivas, coincidentes con su etapa de adolescente institucionalizada». Este es el argumento principal, emanado del dictamen de un psicólogo sobre la madre de acogida, de la sentencia de la Audiencia de Oviedo que ha desencadenado el mal sueño en el que se ven envueltos Joan, Noelia Estornell y Alberto Bordes, sus padres de acogida. La resolución del tribunal echó por tierra el fallo del juzgado de primera instancia número siete de Oviedo que dio por bueno el proceso de preadopción iniciado por la pareja valenciana tras quedar la custodia del niño en manos de la Consejería de Bienestar Social de Asturias.

La Audiencia ordenó el inmediato regreso del pequeño de cuatro años con su madre biológica, María José Abeng, una joven de 19 años nacida en Guinea Ecuatorial. La Justicia rechazó el 'periodo de acoplamiento' de cinco días solicitado como mal menor por Noelia y Alberto y recomendado por la práctica totalidad de expertos en pedagogía: compaginar estancias con los padres de preadopción y la madre biológica para hacer menos brusco el cambio para el niño. El Supremo no se pronunció sobre la suspensión cautelar de la entrega, reclamada por el matrimonio de acogida al recurrir la sentencia de la Audiencia. La misma no es firme pero ya está aplicada. A pesar de que la propia Fiscalía y la Consejería asturiana se oponen a la medida y han recurrido. Joan viajaba ayer por la tarde de vuelta a Oviedo. Un pequeño perrito de peluche, negro y blanco, que acariciaba aún en brazos de Alberto es lo único que hoy le queda de sus padres. Ellos, incapaces de volver a su hogar en Sueca, de reencontrarse con recuerdos de Joan en cada rincón, viven estos días en casa de unos familiares en Cullera. Al salir de la Comandancia, Noelia fue asistida de una crisis nerviosa.

«Esto es un infierno que no tiene nombre. No sabemos dónde va a ir, ni con quién», explicaba la madre de acogida hace días. María José, la madre biológica del pequeño, acudió a la Comandancia de la Guardia Civil pasadas las 10 de la mañana. En el interior ya estaba Joan. La joven, acompañada de su madre y de un primo, no quiso hacer ninguna declaración. «Esto es una aberración jurídica», calificó Enrique Vila, abogado del matrimonio de Sueca. El letrado asegura que existe una nueva demanda de retirada de la patria potestad interpuesta por el Gobierno asturiano contra la joven madre biológica, según el letrado después de que unos testigos vieran a María José «ebria, semidesnuda y reconociendo que su pareja le daba mala vida». La retirada de la custodia de Joan se inició cuando la joven era menor, tras «nueve intervenciones por embriaguez y mala vida» de la progenitora, según Enrique Vila. A los 14 se quedó embarazada. Llevaba desde los 11 internada en un centro de menores, por desencuentros con su familia. Dio a luz y, temerosa de que le quitaran al bebé, se marchó con él a su país. Un mes después regresó e inició la batalla judicial para revertir la adopción. La directora general de Infancia y Adolescencia de la Comunitat es rotunda: «Generalmente, cuando un niño pasa a este régimen es porque no hay posibilidades de retorno, pero hay casos como este».

María José dice que ha cambiado. «Si ustedes me conocen basándose en lo que yo era hace unos años, no me conocen», afirma en su perfil de Facebook. Su entorno defiende que ha roto con su pasado 'abrupto', que estudia Marketing y vive en Oviedo con su actual pareja. Su abogada, Nieves Ibáñez, defendió ayer que sí se ha velado por el interés del menor y aseguró que «cuatro peritos de la Audiencia» se inclinaron por que volviera con la madre. Negó que la progenitora haya sido vista ebria o semidesnuda («no bebe ni fuma», asegura) y rechazó la 'mala vida' de su pareja. Anunció acciones penales contra el matrimonio de Sueca por injurias. «Podría decir que ellos están en búsca y captura y no mentiría (por el tiempo sin ejecutar la vuelta del menor), pero no soy de esa calaña». Aseguro que han sido los padres de Sueca los que se negaron al 'periodo de acoplamiento' y que el niño se encuentra «muy bien».