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Hallan muerto al hombre desaparecido en La Canyada

Hallan muerto al hombre desaparecido en La Canyada
  • Una mujer que paseaba con su perro halló el cadáver en estado de descomposición en una zona de monte

Una vecina de La Canyada encontró ayer el cadáver de Manuel G. C., el hombre de 59 años que desapareció el pasado 29 de enero en extrañas circunstancias. La mujer halló el cuerpo en estado de descomposición cuando paseaba con su perro por una zona de monte bajo junto a la calle Barranco del Rubio en el término de Paterna.

El macabro hallazgo tuvo lugar minutos después de las nueve de la mañana. Varias patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Local de Paterna acudieron con urgencia al lugar. Los agentes acordonaron la zona para facilitar la labor de investigación de los especialistas de la Policía Científica y de la Policía Judicial. Tras inspeccionar de forma minuciosa el cadáver, el forense no halló signos aparentes de violencia. Los policías tampoco encontraron indicios criminales en el paraje.

El juez de guardia supervisó las investigaciones de los agentes de la comisaría de Paterna y autorizó el levantamiento del cadáver para su traslado al Instituto de Medicina Legal de Valencia. Aunque Manuel G. no llevaba ningún documento de identidad cuando desapareció, todo parece indicar que se trata de su cadáver, ya que coinciden rasgos físicos y la vestimenta, según informaron fuentes jurídicas.

La policía informó del hallazgo del cadáver a los familiares del hombre desaparecido, aunque el cuerpo no será plenamente identificado hasta que los agentes analicen su huella dactilar. Días atrás, la policía realizó un operativo de búsqueda de Manuel G. con perros especializados en la localización de personas. Los agentes recorrieron la zona de monte de La Canyada y buscaron también al hombre en casetas abandonadas y otros lugares cercanos a su domicilio.

Los forenses realizarán la autopsia para determinar las causas de la muerte. Según informaron fuentes del Ayuntamiento de Paterna, la zona donde fue hallado el cadáver ya había sido examinada con perros, pero el hedor procedente de una estación de bombeo de aguas fecales habría impedido a los canes detectar los restos humanos.