Las Provincias

Un detenido por maltrato rechaza ser atendido por una abogada por ser mujer

  • El arrestado se acogió a su derecho a no declarar ante la juez y se le impuso la prohibición de acercarse a la víctima

valencia. La violencia de género y el machismo no sólo es un problema que se manifiesta en la privacidad que ofrece las cuatro paredes de un domicilio. Esta forma de actuar se extiende a todos los ámbitos. También las abogadas se ven afectadas por el fenómeno cuando asisten a algún detenido por ejercer este tipo de violencia.

Ocurrió el pasado viernes en el juzgado especializado de violencia de género. Uno de los arrestados por una agresión a su compañera no quería hablar con el abogado del turno de oficio que le correspondía por el simple hecho de ser mujer. Evidentemente esta circunstancia no permite la sustitución de un letrado que presta asistencia jurídica gratuita. La detención de este hombre, a quien finalmente se le impuso una orden de alejamiento como medida cautelar, se produjo por una agresión leve, hechos que, por desgracia, resultan frecuentes en los juzgados de guardia. El acusado se acogió a su derecho a no declarar y adelantó a su letrada que se iba a buscar otro abogado.

Esta situación no resulta hecho ni mucho menos frecuente, pero tampoco excepcional para aquellos habituales de los juzgados de violencia de género. Varias abogadas han tenido que soportar comentarios e improperios de índole machista durante el ejercicio de su labor profesional. Por citar un ejemplo: «A ver cuándo te vas tú y viene un abogado de verdad». También se producen otro tipo de mensajes vejatorios aunque no de manera tan directa a los dos descritos anteriormente. Así, durante alguna declaración o cuando se le comunica la decisión judicial al afectado, estos muestran su disconformidad y aluden al hecho de que la juez o la fiscal son mujeres para criticar la condena impuesta en vez de lamentar su actuación.

En otras ocasiones, la tensión en el juzgado puede alcanzar mayores cotas. Por ejemplo, esto le sucedió a una juez de Quart hace aproximadamente unos dos años. Cuando le comunicó a un detenido que iba a ordenar su ingreso en prisión, este trató de abalanzarse hacia la titular. «Lo has conseguido hija de puta. Te voy a matar?», le dijo. La intervención de la policía evitó una agresión. La fiscalía pidió entonces tres años de cárcel a este hombre que había sido detenido precisamente por malos tratos a su pareja sentimental. A los casos anteriores, los que afectan a las abogadas del turno de oficio, se le suma también cierto desprestigio hacia la profesión por parte de los arrestados que se exceden en sus reproches al no tener que pagar por sus servicios.

El año pasado se cerró con 12 muertes de mujeres e hijos -en ocasiones se olvida la situación en la que quedan muchos menores- en la Comunitat Valenciana. Una cifra que supera la registrada el ejercicio anterior. El problema es de tal magnitud que ni el endurecimiento de las penas, ni el incremento de las medidas policiales ni la concienciación social de los últimos años han conseguido paliar sus trágicas consecuencias. En España fueron asesinadas 57 personas, aunque otros tres casos todavía están siendo investigados. Las estadísticas muestran que de todas las mujeres asesinadas durante los últimos años, tan sólo el 23% había presentado una denuncia previa. Se trata de uno de los retos: lograr que las mujeres acudan al juzgado.