Las Provincias

Unos gamberros roban un autocar y lo empotran en una callejuela tras recorrer el municipio sevillano de Santiponce

  • La Guardia Civil investiga quiénes fueron los autores del acto vandálico, que causó diversos destrozos en el mobiliario urbano y en otros vehículos

La fiesta de Nochevieja se les acabó yendo de las manos a unos vecinos de Santiponce, un pequeño municipio a las afueras de Sevilla, que acabaron empotrando un autobús de línea en una callejuela de la localidad y junto a un bar de copas. La Guardia Civil investiga ahora quienes fueron los autores del acto vandálico, que causó diversos destrozos en el mobiliario urbano y en otros vehículos y que ahora protagonizan numerosos comentarios en las redes sociales.

La gamberrada se produjo ya avanzada la madrugada. Sobre las 6.30 horas, varias personas alertaron a la Policía Local de que había un autobús de línea empotrado literalmente en una callejuela junto al pub Exedra, y que sus ocupantes habían salido huyendo al no poder avanzar más con el mismo y percatarse del entuerto en el que se habían metido.

Se trataba de un vehículo articulado de entre 16 y 18 metros de longitud y propiedad de la compañía de transporte Damas, que cubre varios trayectos en esa zona del área metropolitana de Sevilla y que no es la primera vez que sufre actos vandálicos en sus vehículos. Al tener una parte flexible en el centro, es muy difícil maniobrar con ellos, sobre todo en curvas o para doblar en calles perpendiculares. Los bromistas no pudieron terminar de meterlo en una calle de apenas dos metros de ancho y se quedaron atascados justo en la esquina del bar de copas. “No sabemos cómo fueron capaces de meter más de la mitad del autobús en esa calle”, bromeaban ayer en la Policía Local, “es muy complicado”.

Pero antes de llegar a ese punto, según relataron los agentes, el autobús se había dado “una vueltecita” por el pueblo, conocido por albergar las ruinas romanas de Itálica. Al parecer, los supuestos autores de la broma, que aún no han sido identificados, robaron el vehículo cuando estaba fuera de servicio y estacionado en plena calle en la Avenida de Extremadura. Se trata de un punto en el que la compañía de transportes suele aparcar sus vehículos, pese a que no se trata de una cochera o garaje. La Policía sospecha que los gamberros, además de varias copas de más encima, tenían que tener algún conocimiento de cómo arrancar el autobús y, también de cómo abrirlo. “Antes era necesaria una llave, pero los autocares modernos tienen un sistema automático de apertura de puertas para los casos de accidente, y se pueden abrir desde fuera dando simplemente a un botón, aunque hay que saber este dato”, señalaron.

Una vez dentro, los conductores recorrieron casi dos kilómetros, atravesando incluso el centro del pueblo. Durante el recorrido, arrancaron varias farolas y las vallas protectoras de una guardería situada en las inmediaciones de una rotonda. “No se abrieron lo suficiente al llegar para tomar la curva y la parte trasera del autobús se llevó todo por delante”. También golpearon al menos a dos vehículos estacionados a lo largo del recorrido, a los que aunque no destrozaron si les causaron importantes daños. Así hasta llegar a las inmediaciones del conjunto monumental romano y el bar de copas, donde ya se quedaron atascados, dañando la carrocería y los cristales del autocar.

Pese a ser una de las noches más concurridas del año, nadie de los que vieron el autobús se extrañaron de verlo circular a esas horas, y tampoco nadie, lamenta la Policía, se percató en sus ocupantes o el conductor. El estupor llegó solo a quienes vieron a los ocupantes salir corriendo dejando el vehículo empotrado. La broma era ayer el tema de conversación en Santiponce, y también en las redes sociales, donde más de uno bromeaba acerca de si se trataba de una iniciativa municipal “para fomentar el uso del transporte público si bebes alcohol”.

Se trataba de un vehículo articulado de entre 16 y 18 metros de longitud y propiedad de la compañía de transporte Damas, que cubre varios trayectos en esa zona del área metropolitana de Sevilla y que no es la primera vez que sufre actos vandálicos en sus vehículos. Al tener una parte flexible en el centro, es muy difícil maniobrar con ellos, sobre todo en curvas o para doblar en calles perpendiculares. Los bromistas no pudieron terminar de meterlo en una calle de apenas dos metros de ancho y se quedaron atascados justo en la esquina del bar de copas. "No sabemos cómo fueron capaces de meter más de la mitad del autobús en esa calle", bromeaban en la Policía Local, "es muy complicado".

Pero antes de llegar a ese punto, según relataron los agentes, el autobús se había dado "una vueltecita" por el pueblo, conocido por albergar las ruinas romanas de Itálica. Al parecer, los supuestos autores de la broma, que aún no han sido identificados, robaron el vehículo cuando estaba fuera de servicio y estacionado en plena calle en la Avenida de Extremadura. Se trata de un punto en el que la compañía de transportes suele aparcar sus vehículos, pese a que no se trata de una cochera o garaje. La Policía sospecha que los gamberros, además de varias copas de más encima, tenían que tener algún conocimiento de cómo arrancar el autobús y, también de cómo abrirlo. "Antes era necesaria una llave, pero los autocares modernos tienen un sistema automático de apertura de puertas para los casos de accidente, y se pueden abrir desde fuera dando simplemente a un botón, aunque hay que saber este dato", han señalado.

Una vez dentro, los conductores recorrieron casi dos kilómetros, atravesando incluso el centro del pueblo. Durante el recorrido, arrancaron varias farolas y las vallas protectoras de una guardería situada en las inmediaciones de una rotonda. "No se abrieron lo suficiente al llegar para tomar la curva y la parte trasera del autobús se llevó todo por delante". También golpearon al menos a dos vehículos estacionados a lo largo del recorrido, a los que aunque no destrozaron si les causaron importantes daños. Así hasta llegar a las inmediaciones del conjunto monumental romano y el bar de copas, donde ya se quedaron atascados, dañando la carrocería y los cristales del autocar.

Pese a ser una de las noches más concurridas del año, nadie de los que vieron el autobús se extrañaron de verlo circular a esas horas, y tampoco nadie, lamenta la Policía, se percató en sus ocupantes o el conductor. El estupor llegó solo a quienes vieron a los ocupantes salir corriendo dejando el vehículo empotrado. La broma era ayer el tema de conversación en Santiponce, y también en las redes sociales, donde más de uno bromeaba acerca de si se trataba de una iniciativa municipal "para fomentar el uso del transporte público si bebes alcohol".