El volcán Agung pone en jaque el negocio turístico de Bali

Imagen del Agung expulsando cenizas/ AFP
Imagen del Agung expulsando cenizas / AFP

La situación podría agravarse tras la primera erupción, que ha obligado a evacuar a 100.000 personas y a cerrar el aeropuerto

RICARDO PÉREZ-SOLERO YAKARTA.

Las autoridades indonesias elevaron al máximo la alerta, ordenaron evacuar a unas 100.000 personas y cerraron el aeropuerto, lo que ha afectado a 59.000 pasajeros, tras la erupción ayer del volcán Agung en la isla de Bali. El director de información de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres, Sutopo Purwo Nugroho, previó unos 100.000 evacuados tras la erupción magmática. El Agung, monte de más de 3.000 metros de altura, ya había rugido entre agosto y octubre. Más de 144.000 personas tuvieron que ser evacuadas.

«La erupción y los temblores han ocurrido de forma continua. Además, la lava sigue llenando el cráter y cuando rebose se deslizará por la ladera. Hay posibilidades de una erupción mayor», indicó Nugroho. Los pueblos próximos al volcán estaban cubiertos de ceniza y las autoridades distribuyeron miles de mascarillas entre la población.

El Centro de Vulcanología y Mitigación de Peligros Geológicos (CVMPG) elevó al máximo el nivel de alerta de erupción y amplió la zona de seguridad del volcán, situado a 75 kilómetros de la estación turística de Kuta, a un radio de hasta diez kilómetros alrededor del cráter. «Se han sentido temblores permanentes», subrayó un alto responsable del centro de vulcanología.

Por su parte, el operador aéreo del aeropuerto internacional Ngurah Rai, PT Angkasa Pura, estimó que el cierre de 24 horas del aeródromo, que comenzó a las 07:00 horas (mediodía, en España) -con revisiones cada seis- afectó a 445 vuelos y a unos 59.000 pasajeros. Se habilitaron aeropuertos alternativos. El ministerio de Transporte estableció en septiembre un protocolo de evacuación para turistas que prevé el uso de transbordadores y autocares para trasladar a las personas atrapadas en Bali en autobuses hacia aeropuertos en las islas de Java o Lombok.

Aunque el Agung se encuentra en el este de Bali, en el distrito Karangasem, y lejos de la mayoría de las atracciones turísticas, las autoridades han recomendado a la población el uso de mascarillas tras las sucesivas erupciones de ceniza de los últimos días. El volcán expulsó ayer una columna de ceniza que alcanzó una altura de entre 2.000 y 3.400 metros. Una nube con las emanaciones del Agung se movía en dirección este-noreste hacia el mar y la isla de Lombok.

El director de información de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres advirtió de la existencia de lahares -como se llama a los flujos de sedimentos piroclásticos y agua que se movilizan desde las laderas del volcán, y cuya situación se ve agravada por la temporada de lluvias en Indonesia-. «Las proyecciones continuas de ceniza a veces están acompañadas de erupciones explosivas y un débil estruendo sonoro», indicó en Facebook la Agencia de Gestión de Desastres. «Los destellos del fuego son cada vez más visibles durante la noche. Esto indica que se dan las condiciones para una erupción más fuerte e inminente», agregó.

La de ayer fue la primera erupción magmática del volcán desde 1963, cuando las explosiones duraron casi un año y mataron a más de 1.100 personas. Las autoridades, según el análisis de los últimos parámetros del volcán del CVMPG, no creen que la actividad del Agung alcance la fuerza de entonces.

Bali es el principal destino turístico del país, con una afluencia anual que ronda los 5,4 millones de visitantes extranjeros. Desde el 22 de septiembre, la alerta de erupción del Agung ha costado a la industria turística balinesa 20 trillones de rupias -1.241 millones de euros-, según Nugroho. Su actividad parecía haberse calmado a finales de octubre, por lo que se rebajó la alerta.

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