La vida a 400 kilómetros de altura

El astronauta Scott Kelly aterriza en Zhezkazgan (Kazajistán) el 1 de marzo de 2016. / reuters
El astronauta Scott Kelly aterriza en Zhezkazgan (Kazajistán) el 1 de marzo de 2016. / reuters

El astronauta Scott Kelly cuenta en un libro los cambios mentales y físicos que experimentó tras pasar 340 días en órbita

ÁLVARO SOTO

Durante sus 340 días en la Estación Espacial Internacional (EEI), entre el 27 de marzo de 2015 y el 1 de marzo de 2016, Scott Kelly vivió muchos momentos de estrés, pero nada comparable a un día en que le llamó su hija Samantha. «Me avisaron de que tenía que comunicarme urgentemente con la Tierra y, por algún problema técnico, tuve que esperar 20 minutos en la zona de llamadas. Cuando por fin pude hablar con ella, le pregunté qué le ocurría. 'Papá, mis primas se han ido de casa y me siento sola'. '¿Te sientes sola?', le pregunté. 'Allí abajo hay 7.000 millones de personas. Yo estoy en el espacio. ¡Busca a alguien para quedar!'», cuenta Kelly que le dijo a su hija. «¡Y ésta es la mayor, la de 20 años!», bromeaba ayer en Madrid.

En realidad, antes sí había ocurrido algo mucho peor que la llamada de su hija. Durante su primera estancia en el espacio (159 días entre octubre del 2010 y marzo del 2011), el 8 de enero de 2011, Gabrielle Giffords, la esposa de su gemelo Mark (los dos hermanos son astronautas) y congresista de Estados Unidos, fue tiroteada en un atentado. Giffords se salvó, pero Scott tuvo que vivir esos dramáticos sucesos en la Estación Espacial Internacional, a 400 kilómetros de altura.

Sin duda, Scott Kelly conoce bien el significado de sentirse aislado. Es el norteamericano que más tiempo seguido ha pasado fuera de la Tierra, casi un año. Llegó a la EEI en un viaje que tenía como objetivo investigar los cambios que se producen en una persona sometida a la ingravidez, a la radiación y a niveles altos de CO2. Los resultados debían servir para conocer si el hombre está preparado para viajar a Marte, el nuevo gran reto del espacio. «Podríamos llegar a Marte en 20 o 30 años», pronostica Kelly, que cree que no lo hará en solitario la NASA, sino que será un proyecto internacional en el que participarán muchos países. Eso sí, se muestra pesimista sobre la conquista del planeta rojo porque «el entorno político no es el más favorable». Kelly tampoco apoya el plan de Donald Trump de establecer una base en la Luna antes de viajar a Marte. «Es solo un anuncio publicitario. No me parece serio», argumenta. ¿Participaría Scott Kelly en la misión a Marte? «Si hubiera viaje de vuelta sí. No me interesan los viajes solo de ida», responde.

«Podríamos llegar a Marte en 20 o 30 años», pronostica el cosmonauta

El astronauta ha recogido sus vivencias de la EEI en 'Resistencia' (Debate), aunque el libro es sobre todo la historia de superación del niño de una humilde familia de Nueva Jersey, no demasiado buen estudiante, que a los 19 años descubrió la novela de Tom Wolfe 'Elegidos para la gloria. Lo que hay que tener' y decidió cumplir sus sueños.

Tras el viaje a la EEI, los científicos compararon a Scott con su hermano Mark y descubrieron que había crecido en estatura y también, que había vuelto con los telómeros (los extremos de los cromosomas, relacionados con la longevidad) más grandes. Pero sobre todo, Kelly, que veía desde el cielo maravillosas imágenes de los océanos y la superficie terrestre, volvió con una idea: «Solo tenemos un planeta. Cuidémoslo».

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