El vello es bello

Campaña. Arvida Byström reivindica la belleza del cuerpo femenino tal y como es. En primavera  publicó junto a Molly Soda un libro con 300 fotos  censuradas en Instagram por 'inapropiadas'. / adidas
Campaña. Arvida Byström reivindica la belleza del cuerpo femenino tal y como es. En primavera publicó junto a Molly Soda un libro con 300 fotos censuradas en Instagram por 'inapropiadas'. / adidas

La modelo y fotógrafa sueca Arvida Byström recibe amenazas por posar sin depilar en una campaña de Adidas. En sus autorretratos enseña granos y celulitis. «Todos los cuerpos están bien»

INÉS GALLASTEGUI

Rubia, delgada, de ojos claros y labios sensuales. Así es la modelo sueca Arvida Byström, protagonista de la campaña de las nuevas zapatillas Adidas Superstar. Todo normal, hasta que abre la boca y levanta la pierna. «La feminidad es una creación cultural. Todos podemos hacer cosas femeninas y ser femeninos, y a nuestra sociedad le asusta», dice retadora, mostrando una pantorrilla cubierta de largos pelos oscuros. No es la primera ni la última en desafiar la norma no escrita de que las chicas deben eliminar su vello corporal, pero esta joven se ha convertido en un icono de la liberación femenina, para unas, y en un símbolo de lo «asquerosa» que resulta una mujer que se deja llevar por sus ideas 'radicales', para otros. Ella denuncia haber recibido amenazas de violación a través de las redes.

El debate sobre la depilación tiene décadas. ¿Por qué, para estar bellas, las mujeres tienen que luchar contra su naturaleza y los hombres no? Ahora que muchos varones se han hecho adictos a la cera y el láser, el movimiento feminista se decanta más bien por el 'derecho a decidir'. El año pasado, el colectivo Amatista recopiló miles de imágenes de chicas peludas con el hashtag #MiVelloMisNormas. «Soy un mamífero; cuando me salgan escamas me preocuparé», argumentaba una tuitera.

Para Arvida, el pelo es un manifiesto. Nacida hace 26 años en un pueblo cerca de Estocolmo, es, además de modelo, fotógrafa, artista y productora de música electrónica. Se declara fan de la teoría 'queer', según la cual el género y las preferencias sexuales de las personas son fluidos y cambiantes.

A los 12 empezó a hacerse 'selfies' de forma compulsiva para salir de su «depresión adolescente». En Tumblr desarrolló su propia estética fotográfica; era «muy perezosa para pintar», admite. Pronto empezó a trabajar como modelo, hasta que le dijeron que sus caderas eran «demasiado grandes». Cierto que sus medidas no se ajustan a los cánones del mundo de la moda -es bajita para desfilar (1,67 m), casi plana (83 cm de pecho) y tiene un trasero hermoso (96 cm)-, pero le bastó entrar en contacto con las ideas feministas para recuperar su autoestima. «¡No existen las caderas grandes! Todas las caderas están bien, todos los cuerpos lo están», proclama.

Mujeres menstruando

A los 20 años se mudó a Londres y fichó por Anti-Agency, una compañía contraria a las maniquíes tipo percha que selecciona en la calle modelos «con personalidad, estilo individual y talento». Abrió una galería con una amiga y empezó a recibir encargos como fotógrafa. En 'Habrá sangre', para la revista 'Vice', reúne imágenes de mujeres menstruando, en diversas poses, como si la cosa no fuera con ellas. «No pretendía que fuera repulsivo ni bonito, simplemente es gente teniendo el periodo», reflexiona.

Por la misma época hizo una serie sobre vello corporal: «Sigue siendo una norma que las mujeres se depilen y eso es una chorrada. Es horrible que cuando tienes 12 o 13 años ni siquiera se cuestione si debes empezar a hacerlo o no».

Arvida, que ahora vive en Los Ángeles con su novia, publica en su cuenta de Instagram (230.000 seguidores) fotos de otras chicas, de hombres travestidos y de melocotones y cerezas 'desnudos' o con minúsculas braguitas de encaje que ella misma cose. Pero sobre todo autorretratos en los que exhibe las irregularidades de su epidermis: hay primeros planos de celulitis, moratones, lunares y espinillas. Y pelo, claro, en frondosas piernas, ingles y axilas. No se trata tanto de una reivindicación de lo natural -va teñida, maquillada y con uñas postizas- como de una feminidad inusual. Brillos, transparencias y color rosa a raudales contrastan con la visión de una piel sin trampas.

Adidas publicó el 20 de septiembre en Instagram su foto junto a otras bellezas heterodoxas elegidas para su campaña: la modelo 'curvy' Barbie Ferreira, la 'skater' Rachelle Vinberg o el activista medioambiental Xiuhtezcatl Martínez. Ninguno logró ni de lejos los 212.000 'megusta' y los 20.000 comentarios de la joven en corsé y camiseta, con sus Superstar de plataforma, detalles dorados y puntera de goma. «Estás preciosa», «Eres mi heroína» o «Dejad de decir a las mujeres qué aspecto deben tener» son algunos de los mensajes de quienes apoyan la valentía de Arvida al mostrar su cuerpo tal y como es. Pero no todo el monte es orégano. «Vale, no te depiles, pero no te quejes si sigues soltera a los 30». «Aféitate. Da ganas de vomitar». «No es atractivo. ¿Quién querría violar 'eso'?».

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