Un 'Tiburón' iraní en la NASA

La mayor Moghbeli, de 33 años, con el equipamiento de la NASA. ::
La mayor Moghbeli, de 33 años, con el equipamiento de la NASA. :: / R. MARKOWITZ

Jasmin Moghbeli, que ha volado helicópteros Cobra en 150 misiones de combate en Afganistán, es la primera astronauta procedente de Oriente Medio que ficha Estados Unidos en su historia

ICÍAR OCHOA DE OLANO

Cuando la NASA configuró el primer escuadrón de astronautas de la historia, allá por 1959, pidió a los servicios militares un listado con lo mejorcito de cada casa. El 'dream team' lo acabaron formando siete hombres. Desde entonces, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (por sus siglas en español) ha reclutado a un total de 338 portentos físicos e intelectuales, a los que ha forjado como exploradores espaciales. Ahora, dos años después de abrir un nuevo plazo de reclutamiento, la agencia con sede en Houston acaba de seleccionar a doce geólogos, ingenieros de distintas ramas, médicos y militares -siete hombres y cinco mujeres- para que sean los cosmonautas de la 'era Marte'. Entre ellos, el primer inmigrante con raíces en Oriente Medio. Para ser exactos, en Irán, uno de los siete países vetados temporalmente por el presidente de Estados Unidos por considerarlos algo así como los fabricantes oficiales de terroristas islámicos. Al inesperado fichaje persa le conocen como 'Tiburón' y es una mujer, Jasmin Moghbeli.

Su familia huyó de Irán después de la revolución de 1979 y permaneció cuatro años en Alemania, donde nació. Después de ese tiempo se afianzaron en Baldwin, un pueblo de apenas 40.000 habitantes del Estado de Nueva York. La mayor Moghbeli recuerda muy bien a la niña inmigrante preparando 'brownies' en casa para compartir con su clase la alegría de convertirse oficialmente en ciudadana estadounidense; mejor aún a la Jasmin precozmente cósmica cuando, unos cursos más adelante, una profesora le encargó que elaborase una redacción de un personaje al que admirara y eligió sin titubeos a la soviética Valentina Tereshkova, la primera mujer -y el primer civil- en volar al espacio. Para dar un poco de luz estelar a la presentación del trabajo, su madre le ayudó a confeccionarse un tosco traje espacial a base de una cazadora blanca y un recipiente de plástico como escafandra. «Creía que quedaría mejor pero, cuando miro ahora la foto, veo a una apicultora», bromea.

Durante su etapa en la escuela secundaria, se apuntó a un campamento en la Academia Espacial Avanzada, en Alabama, que ofrece simulaciones de lanzamientos espaciales, vuelos y emergencias, y donde los estudiantes se visten con el mono de trabajo de Pedro Duque y compañía. Más madera para la niña que creció mirando al espacio sideral. Por cierto, su traje viajó en su maleta de vuelta a casa y se lo enfundó en el primer Halloween que se puso a tiro. Para entonces, ya nadie podía poner freno a su meta de viajar lejos, en dirección perpendicular a la Tierra.

«Me tiemblan las manos»

Llegado el momento, se enroló en Ingeniería Aeronáutica en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Tras licenciarse y especializarse en un máster, un reclutador de marines, en una feria de empleo, le envenenó con la idea de hacerse piloto. «Una carrera en la aviación es una de las mejores rutas para calificar como astronauta», cuenta que le susurró. Moghbeli se alistó allí mismo. Desde entonces, le han desplegado tres veces en zonas de guerra. Siempre a los mandos de un helicóptero de ataque Cobra cargado de cañones y misiles. En Afganistán, donde participó en 150 misiones, se ganó el apodo de 'Tiburón', el nombre grabado en el aparato que pilotaba.

A sus 33 años y con 1.600 horas de vuelo a sus espaldas, la mayor Moghbeli ha sido la elegida junto a otros once compañeros, de entre nada menos que 18.300 aspirantes, para integrar la nueva generación de expedicionarios galácticos. «Aún me tiemblan las manos. Es difícil describir lo que sientes cuando ves que se cumple el sueño que tenías desde niña y que parecía imposible», admite la joven, quien el próximo 21 de agosto ingresará en el Centro Espacial de Johnson, en Houston, para someterse a un exigente adiestramientos durante los dos próximos años, en los que tendrá que aprender desde ruso a robótica. En el horizonte de la NASA, el estreno del enorme cohete 'SLS', que llevará astronautas a la Luna en la década de 2020, y, un poco más allá en el tiempo, la icónica conquista del planeta rojo. 'Tiburón' ya se relame.

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