Ley Seca sólo para mujeres

Mujeres trabajando en una fábrica textil en Sri Lanka. / r. c.
Mujeres trabajando en una fábrica textil en Sri Lanka. / r. c.

El presidente de Sri Lanka restablece la prohibición de vender bebidas alcohólicas a la población femenina días después de ser derogada

ZIGOR ALDAMA

En 1979, Sri Lanka decidió prohibir la venta de alcohol a mujeres. Y la ley estuvo vigente hasta la semana pasada, cuando el ministro de Finanzas de la antigua Ceilán, Mangala Samaraweera, decidió abolirla. Pero lo hizo sin hacer mucho ruido. De hecho, la población se enteró porque el portavoz del ministerio, Ali Hassen, se lo comunicó a un periodista de la agencia AFP el pasado miércoles. «La idea es restaurar la igualdad de género», justificó. Además, no parece que tenga mucho sentido prohibir la venta cuando su consumo no lo está.

Samaraweera acabó también con la prohibición de emplear a mujeres en bares, pubs y destilerías; y amplió el horario en el que estos establecimientos pueden servir bebidas alcohólicas: antes sólo podían hacerlo entre las 9 de la mañana y las 21 horas, pero la nueva regulación extiende una hora por la mañana y otra por la noche. Es una decisión que busca animar el sector del ocio y beneficiar a la economía en un país que obtiene pingües beneficios del turismo. Lo único que Samaraweera ha decidido mantener de la anterior regulación es la prohibición de servir alcohol a fuerzas de seguridad vestidas con uniforme, algo que parece bastante lógico.

Curiosamente, el presidente del país, Maithripala Sirisena, también se enteró de la decisión del ministro por la prensa. Y no la recibió con agrado. De hecho, el domingo publicó un comunicado ordenando su revocación para restaurar la normativa de hace cuatro décadas. Así que, desde ayer, una vez más las mujeres no pueden adquirir alcohol en este país de mayoría budista. El porqué nadie lo conoce, porque Sirisena no dio ninguna razón al respecto. No obstante, en campaña el presidente llegó a decir que su consumo entre las mujeres ha aumentado «de forma drástica».

Además, no es el único que ve con malos ojos que las mujeres puedan comprar bebidas alcohólicas -que no beberlas-. El Movimiento Nacional para la Protección de los Derechos de los Consumidores fue el primero en poner el grito en el cielo. Acusó al ministro nada menos que de promover el alcoholismo. Pero las estadísticas demuestran que no es así. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, publicado en 2014, el 80,5% de las mujeres de Sri Lanka no beben nunca, mientras que entre los hombres ese porcentaje es muy inferior: 56,9%. Y solo el 0,1% de las mujeres tienen un serio problema con el alcohol, un porcentaje que los hombres multiplican por cinco.

Como era de esperar, el debate ha estallado con virulencia. Se han enojado incluso quienes antes no se habían parado a pensar en lo discriminatorio de esta ley a la que muchos hacen la vista gorda. «No estamos hablando de una ley sexista, sino que refleja el sexismo de todo un sistema destinado a controlar a las mujeres», escribió la feminista Subha W. en Twitter. «Es una pena que el presidente no crea que las mujeres pueden tomar decisiones por sí mismas, pero diga que lucha porque tengan mayor representación política», añadió el político Rohan Samarajiva subrayando una clara contradicción.

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