Una salve para un dios hindú

Momento en que el dios hindú Ganesh entra en la iglesia de Nuestra Señora de África.
Momento en que el dios hindú Ganesh entra en la iglesia de Nuestra Señora de África. / e. c.

Un acto interreligioso en una iglesia de Ceuta provoca el enfado del obispo, que amonesta y reclama la dimisión del vicario

VÍCTOR NÚÑEZ JAIME

Como cada año, desde hace ocho, la procesión del patrón de las artes y las ciencias en la religión hindú, una figura de colores encendidos con cuerpo humano y cabeza de elefante llamada Ganesh, hace una parada en la iglesia de Nuestra Señora de África de Ceuta.

El objetivo del acto es reafirmar la hermandad entre religiones y, para corresponder al gesto, la comunidad anfitriona entona una salve rociera. Luego, católicos e hindúes se despiden y «aquí paz y después gloria». La celebración del pasado domingo, sin embargo, ha tenido un final muy distinto, pues el titular del Obispado de Cádiz y Ceuta ha expresado su desacuerdo con ese encuentro y ha puesto orden para años sucesivos al pedir la dimisión del párroco y vicario, Juan José Mateo.

Rafael Zornoza Boy, obispo a los dos lados del Estrecho, está al frente de la diócesis desde 2011, pero ha esperado hasta el pasado lunes para pronunciarse al respecto, a través de un duro comunicado, en el que afirma sentir «un profundo dolor por este hecho tan lamentable que ha podido causar daño, confusión o escándalo en la comunidad cristiana» de Ceuta y pide «perdón» a todos aquellos que «hayan sido heridos» por algo «reprobable que no se debió consentir».

No es que Zornoza, cuyo lema de vida es «me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas», esté en contra «del amor de los miembros de la comunidad hindú a sus creencias». Al contrario, aclara, «agradecemos sus muestras de respeto y reiteramos nuestra satisfacción por la cordial relación con ellos y las demás confesiones religiosas de Ceuta, lo que nos obliga a ser cada vez más fieles a nuestra tradición cristiana».

El encuentro entre Ganesh y la Virgen de África se lleva a cabo como parte de los fastos que la comunidad hindú de Ceuta efectúa para conmemorar el nacimiento de uno de sus dioses, «gran removedor de obstáculos», según sus propios fieles. Casi un millar de personas realizan habitualmente una procesión por la ciudad, desde su templo hasta el mar, donde sumergen la imagen, hecha de barro y arena. Antes, se detienen en la iglesia católica más importante de la localidad para hacer una ofrenda floral, rezar un padrenuestro a los píes de la Virgen y escuchar una salve rociera.

Pero «al señor Obispo», señala el comunicado, todo esto le ha parecido «un error» y por eso ha amonestado al párroco después de «permitir estas acciones». Al final, a Juan José Mateo no le ha quedado más que presentar su dimisión «aceptando su total responsabilidad», pues «no ha pretendido en ningún momento venerar nada fuera de nuestro Dios único y verdadero». Ahora la Iglesia gaditana deberá nombrar a un sustituto para el párroco que también desempeñaba las labores de vicario de Ceuta, el segundo cargo religioso más importante en la urbe, justo por detrás del obispo en la ciudad autónoma.

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