Las voces de la memoria

Un coro de 40 personas mayores combate el alzheimer escarbando en su memoria musical

Un ensayo del coro 'Las voces de la memoria'/AFAV
Un ensayo del coro 'Las voces de la memoria' / AFAV
VÍCTOR NÚÑEZ JAIMEValencia

Todos los martes, durante una hora, un grupo de adultos mayores se reúne para combatir un mal que les arrebata su identidad y su pasado. Hay momentos en que parecen ausentes, pero se espabilan al hurgar en la memoria y al intercambiar miradas cómplices. Entonces, con el entusiasmo de un chiquillo, ejercitan las cuerdas vocales, repiten en voz alta la letra de algunas canciones y, cuando consideran que han retenido las estrofas, comienzan a entonar boleros o coplas o baladas o rancheras o pasodobles o, incluso, algún éxito rockero. Tienen entre 65 y 90 años de edad y todos padecen la enfermedad de Alzheimer.

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El coro se formó en 2010 como una más de las actividades del Centro de Día de la Asociación de Familiares con Alzheimer de Valencia (AFAV), donde los enfermos acuden a realizar ejercicios escritos, orales, físicos y lúdicos para mantenerse activos, tener una buena autoestima y dar un respiro a sus familiares. «De momento no hay ningún respaldo científico para afirmar que estar en un coro ayude a combatir el Alzheimer. Pero sí sabemos que ayuda a que la enfermedad no vaya tan rápido y a mantener la actividad cognitiva, psicomotriz y social de las personas afectadas», dice Soledad Corachán, directora de este coro llamado ‘Las Voces de la Memoria’, violonchelista egresada del Conservatorio Superior de Castellón y musicoterapeuta.

El alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta con un deterioro cognitivo, trastornos conductuales, pérdida de la memoria inmediata, confusión mental, irritabilidad, cambios de humor, trastornos del lenguaje y una predisposición a aislarse a medida que desfallecen los sentidos del enfermo. Se estima que 1.200.000 personas padecen alzheimer en España. Según un estudio de la Fundación ACE-Barcelona Alzheimer Treatment & Research Center, basado en una muestra de 6.000 personas, el perfil más común entre los diagnosticados con la enfermedad son mujeres con una media de 77 años de edad, tal y como lo demuestra el caso de Trini Gasent, una de las integrantes del coro valenciano.

Hace más de una década, Trini comenzó a hacer «cosas extrañas en ella», como dice su hija Cristina. «Por ejemplo: todos los días, todos, cocinaba arroz con acelgas. Otra cosa no. O, de repente, siempre quería comer fideos, un plato que a ella jamás le había gustado. O yo le decía algo y luego ella no se acordaba. ‘Eso no me lo habías dicho’, me reclamaba. O decía que sus dientes postizos no eran postizos sino suyos. O le decía que me recogiera a los niños el viernes y ella iba el martes», recuerda. «Por eso la llevamos al médico de familia y luego al neurólogo. Al principio pensamos que era una depresión pero luego se vio que era alzheimer».

Hace cuatro años, Cristina se enteró de la existencia de la AFAV y solicitó una plaza para su madre. «Desde que va al Centro de Día de la AFAV y forma parte del coro está mucho mejor. A ver: la enfermedad avanza porque no tiene cura, pero el tratamiento y las actividades que realiza ahí la ayudan mucho», arguye esta mujer de 47 años. «Nosotros le decimos: ‘mamá, vámonos al cole’. Porque ahí hace sumas, restas, refranes, pinta dibujos para no perder el pulso. Como hacen los niños en el cole. Y a ella le encanta. Cuando no va, los fines de semana o durante las vacaciones, echa de menos su ‘cole’ y se pone de mal humor, se enfada, se pone inquieta. Disfruta mucho ir. Pero lo que más le gusta es cantar. Se lo pasa muy bien en el coro. Quizá porque recuerda canciones de su juventud y eso le obliga a buscar recuerdos dentro de su cerebro.»

Desde su creación, ‘Las Voces de la Memoria’ han protagonizado medio centenar de conciertos. Se han presentado en sitios emblemáticos como el Palau de la Música de Valencia o el Teatro La Latina de Madrid (a donde, por cierto, asistió a escucharlos la reina Sofía). «El coro está apoyado por 10 personas voluntarias, por si en algún momento de la actuación alguien se pone nervioso o se desorienta. En un concierto se cantan de seis a 14 canciones. Algunas duran 40 segundos y otras tres minutos. Hay una que se niegan a quitar del repertorio: ‘Supercalifragilisticoespialidoso’. ¡Esa les encanta!», detalla la directora Soledad Corachán.

'Mary Poppis'

En efecto, la melodía principal de la película ‘Mary Poppis’es una de las que más divierten a Joaquín Aznar. Este jubilado de una empresa de tornos automáticos tiene 84 años y padece alzheimer desde hace diez. «Mi padre está encantado con el coro y no falta a ningún concierto», cuenta su hija Carmen. «Se lo pasa fenomenal. Pero antes él no cantaba, ¿eh? Un día nos dimos cuenta de que tenía la mirada un poco perdida, que se aislaba y que se le olvidaban las cosas. Después del diagnóstico busqué dónde poder llevarlo, porque todos los hijos trabajamos y no podemos atenderlo en casa todo el día. Una amiga me habló de la AFAV, lo llevamos y se adaptó muy rápido. Desde hace tres años va tres días a la semana, de nueve de la mañana a tres de la tarde, y él y toda la familia estamos muy contentos.»

Se cree que la música ayuda a los enfermos de alzheimer porque estimula, principalmente, la parte emocional del cerebro. «Los pacientes pueden sentir emociones pese a que, debido a la enfermedad, hayan olvidado el motivo que las causó», afirma el neurólogo José Tatay Ramírez, miembro de la Sociedad Española de Neurología. «Y la estimulación cognitiva, junto al tratamiento médico, es muy eficaz», agrega. Así lo confirman cada martes en Valencia, cuando ‘Las Voces de la Memoria’ ensayan el repertorio de sus populares conciertos y luchan para que la enfermedad no les arrebate los recuerdos ni las ganas de vivir.

«Sigo siendo yo»

La Organización Mundial de la Salud eligió el 21 de septiembre como Día Internacional del Alzheimer para concienciar a la población y ayudar a prevenir la enfermedad. Este año, la Confederación Española de Alzheimer ha elegido un lema para esa fecha: «sigo siendo yo», en referencia a que el diagnostico de una enfermedad como ésta no define una nueva persona: es la misma.

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