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Decálogo para la correcta alimentación de los niños

Decálogo para la correcta alimentación de los niños

  • nutrición

  • Desde la dieta hasta la forma de comer influyen en la correcta alimentación de los niños, que contribuye a la lucha contra la obesidad infantil

La ingesta calórica de los infantes debe distribuirse en cinco comidas al día y guiarse por la pirámide alimentaria. «De esta manera se garantiza a los escolares todos los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo físico e intelectual», asegura Eduardo González Zorzano, experto en nutrición del Departamento Médico de Cinfa, con motivo de la presentación del V Estudio CinfaSalud, avalado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). «Los resultados del estudio indican que los progenitores españoles deben ser más conscientes de la necesidad de que sus hijos e hijas mejoren sus hábitos nutricionales, cada vez más alejados de nuestra dieta mediterránea de siempre».

Consejos del experto

A partir de la identificación de los malos hábitos de nutrición dentro del hogar, del que muchas veces los padres no son conscientes, los expertos recomiendan diez claves para conseguir que nuestros hijos e hijas se alimenten bien:

1. Recupera en casa la dieta mediterránea. La dieta española tradicional incluye todos los nutrientes que el menor necesita para un correcto crecimiento, gracias a los alimentos de gran calidad nutricional de los que se compone: el aceite de oliva, el pescado, las legumbres y cereales (pan, pasta y arroz), los lácteos, los huevos, las frutas, las verduras, el yogur y los frutos secos. El agua será siempre su mejor complemento.

2. Asegúrate de que tus hijos comen cinco veces al día. Los pediatras y nutricionistas españoles recomiendan la distribución de la ingesta de calorías en cinco comidas diarias: un desayuno completo, almuerzo de media mañana, comida, merienda y cena a una hora temprana. De esta manera, se aseguran al menor todos los nutrientes necesarios y se evita el picoteo entre horas.

3. Diseñad junto a sus hijos los menús que cumplan los criterios que marca la pirámide alimentaria, que es un instrumento muy útil a la hora de conocer las raciones de los alimentos y la frecuencia con deben tomarse.

4. Evita los alimentos que engordan, pero no alimentan, como fritos, bollería y dulces. Son una excepción, pues contienen excesivos azúcares, grasas saturadas, sal y energía, además de no aportar apenas micronutrientes. Lo mismo sucede con la comida rápida: no la conviertas en un rito semanal.

5. Comed en familia. Organizad los horarios para poder comer juntos al menos una vez al día y aprovechad ese momento de reunión para charlar, bromear y hacer planes. Y acuérdate de predicar con el ejemplo: los más pequeños observan e imitan los hábitos de los mayores y aprenden de ellos.

6. Aparcad el móvil y la televisión. La atención de niños y progenitores debe centrarse en la comida y en quienes se sientan a la mesa. Los dispositivos tecnológicos interrumpen o anulan la conversación familiar, por lo que es recomendable dedicar ese rato a hablar con los tuyos y dejar para otro momento los mensajes, el teléfono o la tele.

7. Llévatelos a hacer la compra. Pídeles ayuda para elaborar la lista y, una vez en el supermercado, que se hagan cargo de una parte. Enseña a los más mayores a interpretar las etiquetas y comenta con ellos los valores nutricionales de los productos.

8. Prepara los alimentos de maneras diversas y pídeles que cocinen contigo. Alternar asados, hervidos, a la plancha, guisados o incluso crudos en gazpachos y ensaladas garantizará que la comida se convierta en un hábito variado y estimulante. Enséñales algunas técnicas culinarias sencillas o divertidas y pídeles que te ayuden a decorar los platos.

9. Ponles en movimiento. Anima a tus hijos a realizar ejercicio y reduce el número de horas que pasan frente a la televisión y los videojuegos. Sobre todo, aliéntales a llevar una vida activa, en la que caminen, paseen o suban escaleras de manera cotidiana.

10. Asegúrate de que duermen más de diez horas. Las sociedades científicas recomiendan que los escolares de entre 6 y 12 años duerman más de diez horas como una herramienta más de combate contra el sobrepeso. Además, todos los niños y niñas necesitan descansar bien para poder afrontar su jornada de juegos y escuela.