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La vuelta de las vacaciones es un momento excelente para comenzar a practicar algún deporte que nos guste y nos desestrese.
La vuelta de las vacaciones es un momento excelente para comenzar a practicar algún deporte que nos guste y nos desestrese.

Pensamiento positivo contra el estrés posvacacional

  • psicología

  • Adultos y niños se ven afectados por el proceso de adaptación que deben afrontar tras el verano, pero en menos de una semana el cuerpo y la mente habrán logrado volver a la rutina. Pensar en todo lo bueno que vivimos en el día a día, ayuda

Nada de rutinas ni horarios, comemos lo que más nos gusta y con quienes más a gusto estamos, solo hemos tenido que hacer lo que más nos apetecía y ahora, de un día para otro, volvemos a estar en nuestros puestos de trabajo soñando con el primer puente que llegue. La vuelta de las vacaciones nos trastorna a todos, aunque unos lo llevan mejor que otros. Para aquellos que se deprimen más y que los primeros días viven en una continua cuesta arriba hablamos con la doctora en Psicología Blanca Tejero, coordinadora del departamento de didáctica general y profesora de dicha asignatura en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). «En vacaciones adoptamos unas rutinas totalmente diferentes... Se produce un corte con la rutina normal que veníamos haciendo, así que cuando nuestro cerebro regresa de nuevo a la normalidad se tiene que volver a adaptar. Para ello necesita un periodo que suele durar entre 1 y 5 días. Esto sucede porque ciertos núcleos, como el hipotálamo, producen una serie de hormonas más placenteras durante las vacaciones. Y al regresar a la normalidad, el hipotálamo ejerce de controlador. Son procesos de adaptación y desadaptación», explica la experta. Por ello, los primeros días de las vacaciones también nos costó desconectar, casi no despertábamos a las mismas horas que cuando trabajábamos... Y es que el placer que experimentamos crece según pasan los días. Como pasará ahora, cuando día a día volvamos a estar menos irascibles y más ágiles mentalmente.

¿Es esto lo que se llama estrés post vacacional? Así es. Según Tejero, el estrés es un proceso normal de adaptación ante diferentes situaciones, y es lo que sucede también al volver de las vacaciones. «Pero no se trata de ningún trastorno, se trata de algo pasajero. En el momento en que transcurrieran tres meses y no nos adaptáramos ya pasaría a ser un problema clínico, se trataría de un trastorno de adaptación —que se da más fácilmente tras la jubilación anticipada o antes situaciones como la viudez–. Sería entonces cuando deberíamos acudir a la consulta de un profesional para tratar el tema», agrega.

Los más afectados por esa vuelta de las vacaciones, aunque todos la notamos, son los menores de cinco años, los lactantes y las personas mayores. «A los lactantes les cuesta porque su sistema nervioso es aún muy inmaduro. A los menores de cinco años, porque es difícil explicarles por qué hay que volver y quieren seguir 'bajando a la playa', 'comer helados'.... Y en los ancianos lo que ocurre es que se desorientan mucho y, al no tener una rutina laboral a la que regresar, les cuesta aún más ese proceso de readaptación», explica la doctora.

Con respecto a los síntomas, hay muchos, pero destacan sobre todo algunos como la irritabilidad, el cansancio y la falta de agilidad para llevar a cabo tareas que antes de las vacaciones nos llevaban poco tiempo. «Esta 'torpeza' hace que nos frustremos y estemos más enfadados», afirma la doctora Tejero. Pero como hemos dicho hay que detectarlos y tener estos síntomas como normales porque pasarán en unos días.

Cómo readaptarse

No volver el día de antes a la incorporación laboral es uno de los consejos más efectivos. Hay que evitar que se junten las maletas con el maletín, porque ver por la casa los 'restos' de las vacaciones mientras madrugamos para incorporarnos al trabajo deprime, y mucho. «Además, llegando unos días antes el periodo de adaptación será más suave y relajado, no será tan brusco al no habernos incorporado todavía al trabajo. En esos días lo que haremos es comenzar ya a cenar más ligeramente, dejar de salir y beber alcohol, irnos pronto a la cama, levantarnos temprano para irnos adaptando a los horarios y a la rutina... De ese modo nos vamos reajustando paulatinamente. Todo lo que te suponga un estrés, como recoger las maletas, ayudar a los niños a preparar la mochila..., mejor hacerlo unos días antes de volver al trabajo», explica la experta. «Además, debemos permitirnos esos fallos que surgen de haber desconectado, como estar más despistados, concentrarnos peor... No hay que agobiarse, hay que pensar que es algo normal y que pasará en unos días», matiza.

Una ayuda extra nos las pueden ofrecer los buenos propósitos, eso sí, siempre fáciles de llevar a cabo, apetecibles y que no me estresen. Es un momento excelente para comenzar a practicar algún deporte o algo de actividad física. El motivo es que, tras 20 minutos de realizar un ejercicio entre moderado e intenso, nos sentimos mejor, más satisfechos. Al practicarlo se liberan endorfinas que provocan satisfacción y tienen sobre el organismo un efecto analgésico que nos hace sentir bien. Eso nos motivará a seguir ejercitándonos, a lo que hay que añadir en pensamiento de que vamos a estar mejor, tanto física como mentalmente. Si lo que nos satisface más es practicar la meditación, también es el momento.

Dedícate un momento

Debemos empezar a utilizar parte de nuestras vacaciones o de esos momentos que guardamos para nosotros para hacer un balance de nuestra vida, de ese modo nos daremos cuenta de qué es lo realmente importante. Con eso lograremos ver que, por ejemplo, esos compañeros molestos a los que temía ver a mi vuelta no pueden ser tan importantes para mí y no debería preocuparme tanto por ellos, y así con todo. «Es bueno cambiar de actitud y decidir bien qué valor quiero dar a cada cosa, no dejarnos amargar por cosas que en el fondo apenas tienen importancia para nosotros. Es cierto que es difícil volver de vacaciones, pero debemos pensar que es muy agradable regresar y tener un trabajo y estar de nuevo en nuestro hogar, y así, crear un pensamiento positivo. Tenemos que ser conscientes de que tenemos cosas muy buenas dentro de nuestra rutina», matiza Tejero. Además «es bueno que ese pensamiento positivo lo inculquemos en nuestros hijos desde pequeños», concluye.