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El ejercicio físico intenso es más eficaz que el moderado para prevenir riesgo cardiovascular

El ejercicio físico intenso es más eficaz que el moderado para prevenir riesgo cardiovascular.
El ejercicio físico intenso es más eficaz que el moderado para prevenir riesgo cardiovascular. / Archivo
  • Los mayores de 55 años que hacen gimnasia intensamente se arriesgan un 90% menos al síndrome metabólico

Un grupo de investigadores de la Universidad de Navarra, junto a integrantes del centro nutricionista CIBERobn, del Instituto de Salud Carlos III (Madrid) y del instituto de investigación IdiSNA (Pamplona), ha demostrado en un reciente estudio que realizar ejercicio físico intenso es más eficaz que hacerlo de forma moderada a la hora de prevenir el llamado síndrome metabólico (SM).

El síndrome metabólico definiría al conjunto de alteraciones en el metabolismo que aumentan el riesgo cardiovascular. Así, el SM se constituiría por la obesidad de distribución central, la disminución de las concentraciones del colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad (cHDL), la elevación de las concentraciones de triglicéridos, el aumento de la presión arterial (PA) y la hiperglucemia.

Según la Sociedad Española de Cardiología, este síndrome ya se estaba convirtiendo hace una década "en uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI en todo el mundo" y era "un elemento importante en la epidemia de diabetes y de enfermedad cardiovascular (ECV)". La morbilidad y la mortalidad prematuras debidas a ECV y a diabetes "podrían desequilibrar completamente los presupuestos sanitarios de muchos países desarrollados o en vías de desarrollo", valoró en su día la propia institución cardiológica.

Ahora, el trabajo liderado desde la Clínica Universidad de Navarra ha analizado más de 10.000 personas que de inicio no sufrían síndrome metabólico. A través del Proyecto SUN, dirigido por el catedrático Miguel Ángel Martínez, se ha seguido a los participantes durante una media de seis años y cuyos resultados se han publicado en American Journal of Preventive Medicine.

Ha sido el primer estudio en relacionar la intensidad del ejercicio físico y el SM teniendo en cuenta estilos de vida y factores dietéticos. Pues según ha explicado Alejandro Fernández Montero, especialista en Medicina del Trabajo y coordinador de esta investigación, las personas que lo sufren "tienen más probabilidad de sufrir una cardiopatía, un ictus, diabetes mellitus tipo 2, enfermedad renal y problemas de circulación".

Por ello los expertos han examinado factores como la dieta mediterránea, consumo de comida rápida, horas delante del televisor o tiempo de ejercicio físico. "Y es que, podría ocurrir que los que hacen ejercicio intenso cuidasen más su alimentación y realizasen estilos de vida más saludables y entonces no sabríamos si lo que previene es este tipo de ejercicio o los hábitos alimenticios y de vida", ha argumentado Fernández Montero.

"Teniendo en cuenta esto, hemos comprobado que el ejercicio físico vigoroso previene en mayor medida el síndrome metabólico que la práctica deportiva leve o moderada", ha argumentado. Así, los participantes del estudio mayores de 55 años que realizaban ejercicio vigoroso presentan un 90% menos de riesgo de padecer SM frente quienes lo hacían de intensidad leve.

La intensidad se mide en mets

La intensidad del ejercicio se mide en equivalentes metabólicos (o mets) y, para considerar que se practica de modo vigoroso, el esfuerzo tiene que ser superior a 6 mets. Andar a paso ligero equivaldría a 2,5 mets y caminar a paso muy rápido a unos 4,5 como máximo. Asimismo, la natación se traduce en unos 6 mets, jugar un partido de fútbol en 7 mets, el 'footing' (a 8km/h) en 8 mets y el atletismo (5min/km) en 12 mets.

"Cuando comparamos los efectos entre intensidad y tiempo de ejercicio, concluimos que ejerce un mayor beneficio la intensidad que el tiempo que se dedica a la práctica del ejercicio físico en el tiempo libre", han asegurado los expertos en su artículo de American Journal of Preventive Medicine. No obstante, han insistido en que "lo realmente saludable" es adquirir la capacidad de efectuar ejercicio intenso.

Por eso, se ha destacado como importante saber conseguir un mayor rendimiento deportivo y el máximo beneficio para la salud cuando se practica ejercicio físico. "Estos resultados se han obtenido en participantes con un buen estado saludable, sin embargo, hay personas que no obtendrán beneficios cuando practiquen este tipo de deporte porque lo que están haciendo es dañino para su salud, ya que pueden sufrir patologías previas y no ser conscientes de ello", ha opinado Fernández Montero.

"Antes de comenzar la práctica de una actividad deportiva de manera vigorosa, hay que descartar cualquier alteración anatómica o funcional del corazón", ha concretado mientras calificaba como "la mejor alternativa" acudir a un especialista en medicina deportiva para valorar la resistencia del corazón. Este tipo de estimación incluiría pruebas que descartasen cardiopatías, junto a un test cardiopulmonar de esfuerzo en bicicleta o en cinta rodante.

"Estas pruebas nos permiten diseñar programas de ejercicio específicos según el objetivo de la persona, desde perder peso hasta mejorar tiempos en una maratón. El especialista le ayudará también a determinar la efectividad del ejercicio, ya que algunas personas que hacen deporte de forma habitual no saben a qué frecuencia cardiaca y a qué intensidad hay que ejercitar para obtener un mayor beneficio", ha zanjado Fernández Montero.