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Un trabajador con depresión está de baja 36 días por episodio

Un trabajador con depresión está de baja 36 días por episodio.
Un trabajador con depresión está de baja 36 días por episodio. / Archivo
  • Expertos reclaman más atención a esta enfermedad mental que afecta a uno de cada diez trabajadores europeos

Romper el estigma de la depresión para que los pacientes reciban una mejor y más temprana atención. Ese es uno de los objetivos del 'Informe para un mejor abordaje de la depresión en el ámbito del trabajo' que ha elaborado un grupo de expertos y en el que se ponen cifras, soluciones y críticas a esta enfermedad. "Se ha abusado mucho de la depresión. Todo era depresión cuando no era así", ha apuntado el profesor Jerónimo Saiz, jefe del servicio de Psiquiatría del hospital Ramón y Cajal de Madrid. "A veces, parece que pierde la categoría de enfermedad y usa como tristeza. Pero es permanente, afecta a otros sistemas del paciente y provoca discapacidad. Afecta a la energía, a la vitalidad, al apetito sexual o al sueño", explica el doctor. "Es devastadora", añade. "Los enfermos no saben cómo llegar a esa tarea. Les cuesta tomar una decisión", apunta la doctora Margalida Gilli, decana de la Facultad de Medicina de las Universidad de las Islas Baleares.

Sus efectos se ven también en funciones ejecutorias como la capacidad de decidir, la concentración o la atención. Cualidades que afectan de forma fundamental en el trabajo. “El 86% de las personas que tienen depresión están en edad laboral”, añade el doctor Saiz, quien destaca que durante la crisis han descendido las bajas por ansiedad. Es decir, no hay tanto absentismo porque se logra el efecto contrario, el presentismo de personas que están sin diagnosticar y que no rinden de igual manera. “Cerca de la mitad de los pacientes con depresión están sin diagnosticar”, apunta.

El estudio, publicado en la revista de la Sociedad Española de Psiquiatría con la colaboración de Lundbeck, señala que el 10% de los trabajadores con depresión sufren un episodio al año. La duración media de un episodio es de 36 días. En la Unión Europea, se calcula que los costes totales de los trastornos mentales suponen el 3 y el 4% del PIB, “mientras que la depresión por sí sola constituye el 1% del PIB”. El estudio incide que el gasto directo de las enfermedades mentales en el presupuesto español es de entre 150 y 372 millones. “Pero la depresión tiene un coste anual indirecto de 92.000 millones al año en la UE debido, fundamentalmente, a la pérdida de productividad de los trabajadores y a los costes de absentismo laboral que doblan, por ejemplo a los causados por enfermedades cardiovasculares”, explica el estudio, que añade que la baja por depresión supone un coste extra aproximado del 28% sobre el salario del empleado de baja.

En España, los expertos señalan que un paciente con respuesta inadecuada tiene un coste asociado de casi el doble comparado con un paciente en remisión tanto en costes directos (857,20 euros contra 443,20 euros) como en costes de productividad laboral (1.842 euros contra 991,4 euros. Ante esta situación, el estudio reclama desarrolla estrategias multidisciplinares que aborden la depresión sin ningún tipo de tabúes y que los trabajadores “puedan detectar los síntomas”, señala la doctora Gilli. “La depresión no es un problema del trabajador, sino también de la empresa y de la sociedad”, indica la doctora, que destaca los escasos planes en las empresas para promover la salud mental de sus trabajadores.

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