Sagunto, mucho más que teatro

Balcones engalanados de Sagunto. / Á. G. D.
Balcones engalanados de Sagunto. / Á. G. D.
Un buen plan

La judería, el castillo y los museos conservan la historia de la localidad

Álvaro G. Devís
ÁLVARO G. DEVÍSValencia

La actividad cultural en Sagunto es frenética estos días. Con las fiestas patronales recién acabadas, el festival Sagunt a Escena es uno de los pocos escaparates con los que cuenta la ciudad en todo el año. Los visitantes se multiplican para disfrutar del teatro y la danza en uno de los espacios más conocidos de la Comunitat: el Teatro Romano, con más historia que espacio para contarla.

Durante el año, la ruta que une la plaza Mayor con el castillo Romano es concurrida diariamente por escolares y algún turista que se ha atrevido a coger el tren hasta la ciudad. Y alrededor de todo, los ciudadanos del casco antiguo no se han contagiado de ese mal que muchas veces padecen los núcleos de turismo histórico. No hay souvenirs en cada esquina, ni grandes grupos guiándose por paraguas. Si algo ofrece la visita a Sagunto, aunque haya sido involuntariamente, es la comodidad de la sencillez, la profundidad de mirar la Historia sin artificios.

Dos museos de referencia para la población se sitúan en esta zona. El Museo Arqueológico de Sagunto y la Casa dels Berenguer coleccionan los diferentes restos que se han ido recuperando en obras, bajo el suelo, o en casas particulares. Entre pequeños objetos y la labor de los historiadores, estos centros intentan reconstruir las múltiples vidas que ha tenido el casco antiguo.

El casco antiguo y los lugareños no viven hipotecados al turismo pero lo acogen

Justo antes de llegar al teatro, se encuentra la Taverna de la Serp, uno de los sitios más peculiares y recomendados por los lugareños. Su carta la componen principalmente platos de comida tradicional valenciana como la sobrasada dulce, una particular receta de humus y pataquetas, que se suelen acompañar cervezas artesanales de la Comunitat o un chato de Tarongino, un vino local hecho a base de naranja. Dada su proximidad al teatro, el establecimiento es un hormiguero de gente, pero durante el resto del año las mesas se las reparten entre forasteros y locales a partes iguales.

Cultura de calle

No es Sagunt a Escena todo lo que reluce. Algunos colectivos aprovechan la visita del público del festival para organizar otras propuestas.

El colectivo La Tira de Dones ha llenado, hasta el 3 de septiembre, los balcones de la subida al castillo romano de piezas bajo el lema 'Futur': delirios en lenguaje plástico que invitan, preguntan y denuncian. Las obras, de 25 artistas locales, se han colgado en balcones de decenas de domicilios sobre los que transitan los ciudadanos que acceden a ver las actuaciones de Sagunt a Escena.

Por otra parte, Sagunt ReVIU, que ya organizó con éxito el ciclo de conciertos callejeros Raconets, ha organizado otros tantos paralelos al festival. El escenario Off Romà es el espacio elegido con el objetivo es dinamizar la espera de los espectáculos con cultura de calle y gratuita.

Cuando acabe el festival, las calles volverán a su estado natural: un barrio que se nutre de su Historia sin hipotecarse a ella. En eso se basa el encanto de este buen plan.

Propuestas

Perderse por la judería.
Adentrarse en las laberínticas calles del barrio más histórico de la ciudad es uno de los planes más agradecidos que ofrece la ciudad. La ruta pueda terminar en el Calvario, que ofrece unas vistas inigualables.
Museos.
El museo arqueológico de Sagunto y la Casa de los Berenguer sumergen al visitante en la historia de Sagunto a través de las reliquias que a día de hoy siguen recuperándose.
Un descanso.
Si de algo se puede disfrutar en la subida es de la cantidad de bares y restaurantes con encanto con los que el visitante se topa. Casi cualquier opción es buena para la ocasión.

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