Rompiendo las costuras de la moda

La modelo Ashley Graham desfila para la marca de lencería Addition Elle. / Andrew Kelly / reuters
La modelo Ashley Graham desfila para la marca de lencería Addition Elle. / Andrew Kelly / reuters

La modelo de tallas grandes Ashley Graham triunfa en la pasarela de Nueva York desfilando en ropa interior y orgullosa de su talla 48

ÁLVARO SOTOValencia

Si las tallas medias de una mujer en Europa y Estados Unidos van de la 40 a la 48, ¿por qué las modelos tienen que tener una 34? La pregunta sobrevuela desde hace años las pasarelas, pero la respuesta ha sido, durante muchos años, un silencio cómplice: las mujeres que desfilaban continuaban siendo extremadamente delgadas y quienes las observaban, desde la tribuna o en las revistas, seguían pensando que aquello no era real. Hasta ahora.

Porque las pasarelas están agitadas con la irrupción de las modelos de talla grande. La primera en romper las costuras del anquilosado mundo de la moda fue Ashley Graham, posiblemente la 'top-model' con curvas más importante del mundo. Con su 48 y sin ningún complejo, fue la primera maniquí de talla grande en convertirse en portada de la edición anual de trajes de baño de la revista 'Sports Illustrated'. También fue la primera en desfilar en la Semana de la Moda de Nueva York, que parece ser su ciudad fetiche, en febrero del año pasado, para la prestigiosa firma Michael Kors.

Pero a sus 29 años, la carrera profesional de esta mujer, cuyas medidas son 96-96-116, parece no tener techo. Este martes Graham dio un paso más, otra vez en la Semana de la Moda de la ciudad de los rascacielos, cuando desfiló para la marca de lencería Addition Elle y fue aclamada por el público. En este desfile de Addition Elle solo participaron maniquís de tallas grandes, y es que las marcas también se han dado cuenta de que deben adaptarse a unas clientas que tienen confianza de sobra en sí mismas y se sienten orgullosas de sus curvas.

La principal rival de Ashley Graham en el mundo 'curvy' es la modelo británica Iskra Lawrence, que ha iniciado una cruzada contra los retoques digitales de las fotografías. «Todo el concepto de Photoshop es una ilusión», denuncia. «Tener curvas no es un error, ellas son parte de tu cuerpo. Simplemente, hemos sido convencidos por la sociedad y por los medios de que no estaban bien», asegura Lawrence, que viste la 42 y la 44 y que recuerda que fue rechazada durante años por diseñadores que pensaban que estaba demasiado gorda para desfilar.

Las cantantes Adele y Beyoncé han abierto la puerta para un cambio de paradigma

Pero esa concepción empresarial también está cambiando. Los holdings franceses LVHM y Kering, propietarios de decenas de marcas de moda, entre las que se encuentran Christian Dior o Saint Laurent, anunciaron hace unas semanas que no contratarán a ninguna modelo por debajo de la talla 34.

Las cantantes Adele y Beyoncé, las comediantes Amy Schumer y Melissa McCarthy o la tenista Serena Williams, todas ellas mujeres con curvas y triunfadoras, han abierto la puerta para la aceptación, en la sociedad y en las pasarelas, de un cambio de paradigma. Cuando Iskra Lawrence protagonizó un cartel publicitario de Times Square, en Nueva York, sin retoques y tal cual era, el mensaje estaba lanzado: «La gente no necesita ser perfecta».

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