Robocop ya es real en China

Una de las policías de Zhengzhou equipada con las gafas de reconocimiento facial. / R. c.
Una de las policías de Zhengzhou equipada con las gafas de reconocimiento facial. / R. c.

Una ciudad del país asiático equipa a sus agentes con gafas de reconocimiento facial para identificar a personas al instante

ZIGOR ALDAMA

hong kong. La seguridad y el control de la población son dos de las grandes obsesiones del Gobierno chino, que no duda ni un momento a la hora de invertir en tecnología para convertir al país más poblado del mundo en una versión gigantesca de Gran Hermano. Pero ni siquiera la instalación de 170 millones de cámaras de seguridad por todo su territorio es suficiente para contentar a los dirigentes del Partido Comunista, que alientan la investigación en sectores que van más allá.

El de la inteligencia artificial es el que se lleva la palma. Sobre todo, los sistemas de reconocimiento facial. Ya están en funcionamiento en diferentes lugares del país, donde complejos algoritmos analizan los rostros de quienes aparecen en las imágenes de las cámaras y los identifican con asombrosa exactitud.

Y en la ciudad de Zhengzhou, capital de la provincia de Henan, han ido un paso más lejos al equipar con unas gafas especiales a los policías que patrullan la estación de tren. Similares a las 'Google Glass', están dotadas de una cámara capaz de poner nombre y apellido a quien pasa por delante.

Tienen una cámara capaz de poner nombre en tres segundos a quien pasa por delanteGrupos pro derechos humanos temen que se viole la intimidad de las personas

Según informó la prensa oficial china, estas gafas solo tardan tres segundos en determinar la identidad de una persona. Y, como están conectadas a la base de la Policía, son capaces de advertir a los agentes en el caso de que alguien tenga cuentas pendientes con la justicia. Parece ciencia ficción, pero es real. Y funciona. Siete fugados fueron arrestados en los primeros días de operaciones y el sistema también detectó a 26 personas que trataban de subir al tren con un carné de identidad falso.

De momento, las gafas solo las llevan cuatro policías apostados en las puertas de entrada a la estación, pero el éxito de la iniciativa hace pensar que se irán extendiendo poco a poco. No en vano, este tipo de sistemas de reconocimiento facial ya se utilizan para embarcar sin tarjeta en un avión.

Diferentes grupos pro derechos humanos temen que estos sistemas de inteligencia artificial terminen violando la intimidad de las personas y refuercen el autoritarismo del Gobierno. Human Rights Watch ha denunciado que la provincia noroccidental de Xinjiang se ha convertido ya en un estado policial en el que la tecnología es uno de los principales pilares de represión, aunque la Policía insiste en que solo se utiliza con sospechosos y fugitivos.

Pero lo cierto es que funciona con cualquiera. Hace unas semanas, un reportero de la BBC decidió poner a prueba uno de estos sistemas de reconocimiento facial, y las autoridades solo tardaron siete minutos en dar con él y arrestarlo -de forma figurada- utilizando los algoritmos de inteligencia artificial y las cámaras de videovigilancia de las calles. Sin duda, con o sin gafas, a los Robocop de China no se les escapa nadie.

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