LA REPÚBLICA CATALANA

MANUEL ALCÁNTARA

Hoy se celebrará la votación decisiva, pero la mala suerte está echada desde hace tanto tiempo que no se acuerdan los calendarios. Que nadie acuse a Quim Torra de tener dos caras porque si las tuviera no comparecería con ésta. Ha venido a decir lo que lleva tiempo diciendo: que aspira a una república catalana, a ver si les sale mejor que las ensayadas por el resto de España. Quim Torra, que es el candidato de Junts per Catalunya, ha reiterado que su objetivo político, que está fuera de foco, es conseguir la república catalana sin lograr antes la española y está dispuesto a trabajar sin descanso a no dejar que descansemos los demás. En su agrio y contundente discurso ha venido a poner las cosas peor de lo que estaban, al reivindicar las figuras de los líderes independentistas encarcelados o huidos y hablar de «presos políticos y exiliados». Pero Inés Arrimadas le ha recordado que, etimológicamente, es volver a pasar por el corazón, que el mal sueño catalán nos ha desvelado a todos. Anteayer, yendo un poco más lejos, Quim Torra volvió a desafiar al Estado, lleno de más lazos amarillos que nunca, pero no consiguió los votos suficientes para ser investido.

¿Habrá que apearse del alto tribunal para considerar las cosas desde más cerca? La promesa de Torra es conseguir la república catalana sin preguntar siquiera a los catalanes que no están de acuerdo con sus planes y que son, más o menos, la mitad. Para que nos enteremos todos: ha vuelto a decir que su jefe es Puigdemont, pero de paso ha arremetido contra el Gobierno, la Unión Europea y el Rey. El enredo está servido, pero de momento no nos sirve de nada. Resucitar el artículo 155 tiene sus riesgos porque hay fantasmas que trabajan sin sábanas y para no pisárselas han decidido ir a cuerpo limpio,a condición de conservar sucia el alma del separatismo, y llevarla al tinte.

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