El reloj de los cien siglos

El reloj de los cien siglos

El fundador de Amazon, Jeff Bezos, costea la construcción de un mecanismo que dará la hora los próximos 10.000 años

MIKEL FONSECA

Desde la Edad Media -y puede que incluso antes- el ser humano ha fantaseado con crear una máquina en eterno movimiento. Aunque su mera idea desafíe todas las leyes de la razón, genios como Leonardo da Vinci o Nikola Tesla se han afanado en diseñar intrincados mecanismos, siempre sin éxito. Jeff Bezos, fundador de Amazon, se ha marcado un objetivo más modesto con su nuevo reloj: pretende que funcione durante 10.000 años.

Y aunque no hay fecha prevista para su puesta en marcha, el vídeo que recientemente ha publicado Bezos en su perfil de Twitter demuestra que no se le está echando el tiempo encima. Una montaña de 610 metros de altura al oeste de Texas, en Sierra Diablo (la ubicación exacta no ha sido precisada), albergará la titánica construcción. La minuta que el CEO de Amazon extenderá a las distintas empresas que participan en el proyecto -Penguin Automated Systems, Swaggart Brothers, Seattle Solstice y Machinists, Inc.- asciende a 42 millones de dólares. Unos 34 millones de euros, lo que para la segunda persona más rica del mundo según Forbes (solo por detrás de Bill Gates), supone el 0,05% de su fortuna de 81.500 millones de dólares.

La estructura, cuyas obras ya han comenzado, consistirá en una bóveda de 152 metros de altura en la que oscilará, exactamente cada diez segundos, un péndulo de titanio de casi dos metros y 140 kilos. Su propia inercia, sin ninguna necesidad de interacción humana en los próximos diez milenios, alimentará el cerebro mecánico del reloj. Cuenta además con un panel solar en la cima que cumple una doble función: alimentar el generador para el resto del complejo y corregir posibles desfases del reloj en base la posición del Sol en el cielo.

El arquitecto detrás de semejante ingenio es Danny Hillis. Un anónimo aunque respetado diseñador de software que, en un momento de divagación allá por 1995, publicó un ensayo teórico en la revista especializada 'Wired' donde conceptualizaba un reloj que diese los años y los siglos en vez de los minutos y las horas. Y cada milenio, el cuco. «Si me doy prisa, tal vez pueda verlo salir por primera vez», escribía entonces. Hillis, como Bezos, es miembro de 'El largo ahora', una fundación dedicada a promulgar los beneficios del pensamiento a largo plazo. El reloj milenario era un tema recurrente en sus conversaciones desde finales de los ochenta, cuando se conocieron. Hillis llegó a construir un prototipo, actualmente expuesto en el Museo de la Ciencia de Londres.

Tecnología prehistórica

Como todo reloj mastondóntico que se precie, el de Bezos tiene campanas, pero poco o nada se parecen a las que repicaba Quasimodo en París. El músico Brian Eno, que también es miembro de 'El largo ahora', ha sido el encargado de diseñar un «ordenador mecánico» capaz de entonar 3.650.000 sonidos distintos combinando diez campanas afinadas en distintos tonos. Este componente será de los últimos en añadirse al complejo, ya que tendrá en cuenta la acústica del mismo.

Excavadas en el interior de la montaña alrededor del mecanismo, cinco salas marcarán los distintos hitos del proyecto: 1 año, 10, 100, 1.000 y, finalmente, 10.000 años. La primera será un planetario de nuestra galaxia. Los visitantes podrán accionar un botón que moverá los astros hasta el presente exacto. Dicha fecha cósmica quedará grabada hasta la próxima visita, tenga esta lugar dentro de unos días o de unos siglos; el planetario cuenta con una predicción milenaria del mapa del Universo, gracias a los cálculos que los superordenadores de Bezos llevan años realizando.

El equipo tiene algunas ideas para el decorado de la segunda sala, la de los 10 años, pero quiere reservar las tres últimas para las generaciones venideras. Todas ellas tendrán una pequeña ventana mediante la cual el futuro contenido de las habitaciones, sea el que sea, podrá hacer uso de la estructura principal. Bezos ha incluido instrucciones detalladas del mecanismo del reloj, que según él puede ser mantenido «con tecnología básica de la Edad de Bronce».

No es una referencia al azar. El fundador de Amazon sospecha que la civilización del mañana será más primitiva que la actual. De ahí que esta construcción sea «un símbolo del pensamiento a largo plazo». Porque la manecilla avanza una vez al año, pero solo hacia adelante.

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