Francia construye la ciudad del alzhéimer

Una recreación del proyecto de Dax. En el mundo, unos 50 millones de personas padecen demencia, y se estima que en 2050 habrá más de 130 millones de enfermos. / R. C.
Una recreación del proyecto de Dax. En el mundo, unos 50 millones de personas padecen demencia, y se estima que en 2050 habrá más de 130 millones de enfermos. / R. C.

La localidad de Dax albergará en 2019 una especie de comuna experimental para enfermos y sus cuidadores

IRMA CUESTA

Si todo sale como está previsto, a finales de 2019 la ciudad francesa de Dax entrará en la historia por haberse convertido en la segunda urbe del planeta con una suerte de comuna para los enfermos dealzhéimer. Un poblado que acogerá a 120 pacientes en un lugar en el que nada, o casi nada, recordará a los centros de internamiento a los que estamos acostumbrados.

El 'pueblo del alzhéimer', en el que algo más de un centenar de profesionales -entre médicos, enfermeros, asistentes gerontológicos, psicólogos y psicoterapeutas- se encargarán de velar por los pacientes, es el último gran sueño del ya desaparecido Henri Emmanuelli. Presidente de la Asamblea Nacional Francesa y varias veces secretario de Estado con Mitterrand, además de jefe del Departamento de las Landas durante 35 años, Emmanuelli dedicó sus últimos días a hacer realidad este proyecto, inspirado en el modelo holandés de Weesp, creado en 2009.

El objetivo, explican quienes han cogido el testigo del histórico político socialista, es mantener a las personas con demencia conectadas a una vida social ordinaria el mayor tiempo posible, sin una bata blanca a la vista y con la medicación imprescindible.

Apuesta por el voluntariado

La ciudad estará organizada alrededor de una casa de campo, una suerte de inmenso 'lobby' en el que ubicarán las estancias a compartir y todos los servicios comunes, como peluquería, supermercado, restaurante o consultorio médico. Las infraestructuras del peculiar poblado, que ocupará algo más de cinco hectáreas, se complementarán con cuatro barrios, cada uno compuesto por ocho hogares con capacidad para 7 u 8 residentes.

La zona central de la ciudad del alzhéimer.
La zona central de la ciudad del alzhéimer.

Pero la iniciativa pretende ser mucho más que un centro para enfermos de alzhéimer de características excepcionales. Además de los profesionales contratados, un centenar de voluntarios participará en el proyecto. Para lograrlo, los promotores se han aliado con la red asociativa local, bajo cuyo paraguas se resguardan más de 400 colectivos. La idea, han contado los sucesores de Emmanuelli, es que el poblado «se abra a la vida y a la ciudad», y para ello hace meses que trabajan con quienes están dispuestos a echar una mano.

En definitiva, la villa del alzhéimer nace con vocación de convertirse en un lugar de innovación y referencia para otras instituciones y empresas que prestan servicios de atención a personas que han perdido la memoria y, con ello, sus señas de identidad. De hecho, ya han cerrado un acuerdo de colaboración con la Facultad de Medicina de Burdeos para que Dax sea un centro experimental en el que se evalúen métodos no farmacológicos con los que tratar una enfermedad que hoy afecta en el mundo a cerca de 50 millones de personas y que, si se cumplen las previsiones establecidas por los científicos, llegarán a ser 130 millones en 2050. «Se trata -explica Jean François Dartigues, uno de los neurólogos responsables del centro- de comparar los efectos que tiene vivir de esta manera respecto a la evolución de pacientes que son tratados en geriátricos convencionales».

Una idea que, en España, profesionales como Pascual Sánchez Juan, director de la Unidad de Deterioro Cognitivo del Hospital Valdecilla de Santander, consideran fantástica. «Es la línea ideal de tratamiento, porque lo que se busca es mantener el mayor nivel de autonomía durante el mayor tiempo posible. Habitualmente, ante casos de demencia, las familias, en un afán por proteger al enfermo, lo liberan de ocupaciones y lo encapsulan, y eso es malo para el cerebro. Como ocurre con cualquier otro músculo, si no se usa se deteriora más rápidamente», asegura. Reconoce, sin embargo, que en España existen limitaciones importantes a la hora de aspirar a algo parecido, empezando porque no existe un Plan Nacional de Demencia como ocurre en otros países y terminando porque todo esto cuesta dinero. «Lamentablemente, a día de hoy todo esto suena aquí a ciencia ficción. Deberíamos hacer un esfuerzo por explicar a la sociedad que estamos ante una patología que ya supone más gasto que cualquier cardiopatía o cáncer».

El proyecto de Dax costará 28 millones de euros, a los que habrá que sumar un presupuesto operativo anual de casi 7 millones y un precio de 60 euros por paciente y día; en realidad, el equivalente al de un geriátrico tradicional.

Los pioneros

Weesp.
Al sudeste de Ámsterdam, la comunidad formada por 23 edificios decorados en cuatro estilos; con parques, un teatro, un paseo comercial, un supermercado, bar y restaurante, parece no tener nada de particular. Sin embargo, en esa suerte de pequeño suburbio llamado Hogeweyk viven 152 personas con algo en común: todos tienen un grado avanzado de demencia senil, sea por alzheimer o por otras enfermedades asociadas; un mal que afecta hoy a uno de cada tres adultos mayores.

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