¿Por qué les 'crece' el pelo y las uñas a los muertos?

¿Por qué les 'crece' el pelo y las uñas a los muertos?
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Una antropóloga forense despeja las dudas de una familia valenciana sobre un allegado fallecido

J. MOLANO

Los Pérez, residentes en Valencia, viajaron hace un par de semanas hasta un pueblo de Extremadura para despedir a la abuela Geno, que había fallecido a los 94 años. Durante el sepelio, el enterrador hizo algo que nunca antes habían visto, destrozar el nicho del tercero de los cuatro maridos de la difunta para hacerle a ella un hueco junto a él porque así lo tenía estipulado en su testamento. La escena fue, cuanto menos, curiosa.

El trabajador municipal requirió de la ayuda de uno de los allegados de la mujer fallecida para dar a esta acomodo en un espacio construido para solo un féretro. Para ubicar la caja, entre ambos rompieron el ataúd de Gabriel, dejando a la vista de todos los presentes lo que quedaba de aquel hombre. Sólo los valencianos se llevaron las manos a la cabeza por el modus operandi del técnico y su improvisado ayudante, porque para los lugareños esa estampa era del todo habitual. A los familiares foráneos les llamó mucho la atención un aspecto dentro de la surrealista escena, que la cabeza del finado luciera una cabellera bastante más larga que la que llevaba el día en que murió varios años atrás y que las uñas que aún se mantenían en las falanges de sus pies también hubieran crecido. ¿Cómo era posible? Se preguntaban entre ellos después mientras comentaban la anécdota en el viaje de vuelta.

Ni en el Hospital La Fe de Valencia ni en el Hospital Clínico de la capital del Turia supieron o quisieron dar respuesta a la pregunta de los Pérez que hizo suya este periódico. Donde sí tuvieron a bien contestar fue en el Instituto de Medicina Legal de Las Palmas de Gran Canaria. Lo hizo la antropóloga forense Diana García. Según la doctora, el crecimiento natural tanto del pelo como de las uñas en los muertos está relacionado con las células que lo producen.

"Cuando ocurre el fallecimiento de una persona, todas las células de su organismo mueren con él, si bien algunos tejidos de forma mas rápida que otros pero nunca mas allá de unas horas", señala. "Al morir las células por el cese de la llegada de los nutrientes y el oxígeno, estas dejan, de forma inmediata, de realizar su función, y en el caso que nos ocupa, no se producirá ni el pelo ni las uñas", añade, para después aclarar que "cuando en un fallecido apreciamos un crecimiento del vello facial o de las uñas es debido a una deshidratación de los tejidos en los que se encuentran -la piel- que se retraen y da la impresión visual de crecimiento pero no es real". En cualquier caso, afirma la especialista, "esta sensación, que no realidad -incide- siempre sería de una longitud escasa, milímetros, no mas allá del espesor del cuero cabelludo en el caso del pelo o del pulpejo de los dedos en el caso de las uñas".

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